En 2026 la minería enfrenta un entorno de transición marcado por las reformas estructurales de 2023 que aún no cuentan con un reglamento, por lo que la falta de claridad frena la inversión, la cual se estima caerá un 20% respecto a periodos anteriores por la falta de permisos e incertidumbre sobre el nuevo esquema de licitaciones públicas.
¿Pero desde que punto caerá? Al cierre de 2025, la minería mexicana tuvo uno de sus mejores periodos en las últimas décadas por un entorno de precios favorables: el oro subió 65%, alcanzando su mayor avance anual desde 1979; la plata, 168% marcando un récord; cobre, alrededor del 40%; acero, 27.8%; y litio, 26.2%.
Expertos de la industria coinciden en que México se ha reafirmado como un
eslabón crítico en las cadenas de suministro globales. Los resultados del estudio
Relevancia del sector minero mexicano en el desarrollo económico nacional (CIDE-Camimex, septiembre 2025) muestran que la minería no es una actividad aislada, sino un sistema que sostiene cadenas de alto valor agregado, pero depende de factores como la certidumbre regulatoria, la inversión en exploración y la adopción de prácticas sostenibles que fortalezcan la competitividad internacional, especialmente frente a las oportunidades que abren la electromovilidad y las energías limpias.
CAMBIARON LAS REGLAS
De acuerdo con las reformas a la Ley Minera de 2023,
el Servicio Geológico Mexicano (SGM) tiene la función principal y exclusiva de llevar a cabo la exploración del territorio nacional para identificar y cuantificar los recursos minerales potenciales de la nación. Anteriormente, los particulares también podían realizar actividades de exploración.
Con información de la 36ª Convención Internacional de Minería (noviembre 2025) se conoce que SGM destina aproximadamente mil 300 millones de pesos anuales a sus actividades y emplea a más de mil 100 especialistas en el país, por lo que se requiere más presupuesto y personal.
No se sabe de cuánto podría ser del aumento porque, según el SGM,
no existe una lista definida de proyectos. La Cámara Minera de México (Camimex) registró a finales de 2024, que en 2025 habría cinco proyectos de oro y plata iniciando operaciones; en 2026 se esperaba el arranque de cuatro megaproyectos; y entre 2027 y 2029 estarían en fase de producción16 proyectos.
Sin embargo, se insiste: se necesita el marco legal.
La explotación de estos recursos está reactivando la economía en estados del norte y sur. Para 2026, la inversión en proyectos de minerales estratégicos representaría una oportunidad de empleos calificados.
Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social refieren que el salario medio mensual de la minería equivale aproximadamente a tres veces el salario mínimo, 9.6 veces el valor de la canasta alimentaria y 4.8 veces la línea de bienestar. De acuerdo con el estudio del CIDE-Camimex, estas cifras confirman que
la actividad minera no solo aporta a la economía, sino que también contribuye al bienestar social al ser un pilar para el bienestar y calidad de vida de más de 690 comunidades donde se asientan las operaciones mineras.
DE LOS BÁSICOS A LOS CRÍTICOS
Para 2026, los minerales críticos —que incluyen el litio, cobre, níquel, cobalto, grafito y las tierras raras— se han consolidado como el nuevo petróleo de la economía global. En México, su importancia radica en dos ejes fundamentales: motor de la transición energética, así como geopolítica y seguridad nacional.
El panorama del litio es peculiar: no hay certeza sobre cuánto hay en el país; el organismo creado por el Estado para explotarlo —Litio para México (LitioMX)— apenas tiene presupuesto para la exploración y proceso de extracción, máxime que para este se requiere tecnología que hasta 2025 no estaba desarrollada, a diferencia de Bolivia, Argentina, Chile y Australia donde la extracción ya se sigue un proceso conocido.
Además, México enfrenta
litigios internacionales y arbitrajes derivados de la política de nacionalización del litio iniciada en 2022, principalmente ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial con la empresa china Ganfeng Lithium por la mina ubicada en Bacadehuacachi, Sonora, donde se presume hay 8.8 millones de toneladas de litio.
El interés por el litio surge a partir de 2019 cuando se empieza a señalar que México tiene un lugar destacado en el mapa de este mineral considerado estratégico para la transición energética, por ejemplo, para las baterías que impulsan los vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento de electricidad que hacen posible aprovechar a gran escala la energía producida por fuentes renovables como el sol o el viento.
En México, la situación de
las tierras raras —un grupo de 17 elementos químicos que se han convertido en el eje de una nueva economía global para la fabricación de dispositivos tecnológicos avanzados— se encuentra en una etapa de
transición estratégica definida por el control estatal y la necesidad de reducir la dependencia de mercados asiáticos.
Bajo la Ley Minera vigente en 2026, al igual que el litio, su exploración está reservada exclusivamente al Estado a través del SGM; los particulares no pueden realizar exploración primaria por cuenta propia, deben esperar a que el SGM identifique áreas con potencial para participar vía licitaciones públicas. Pero el presupuesto no alcanza.
Aunque México no tiene minas de tierras raras en explotación comercial, se han
identificado zonas de alta potencialidad en Sonora, Coahuila, además de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Guanajuato.
En el Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (CIMMGM) se comenta que México podría ser un potencial proveedor de tierras raras para Estados Unidos, pero tardaría más de una década, porque el país depende de tecnología extranjera para integrar las tierras raras a la cadena de valor de chips y baterías.
¿OPORTUNIDAD PARA MÉXICO DENTRO DEL TMEC?
Actualmente
China es el país con la mayor reserva de tierras raras (44 millones de toneladas), seguida de Vietnam (22 millones de toneladas), Brasil (21 millones de toneladas), Rusia (10 millones de toneladas) e India (6,9 millones de toneladas).
En producción China también lidera (240,000 toneladas), seguida de Australia (16,800 toneladas), Tailandia (7,100 toneladas), Rusia (2,600 toneladas) y Madagascar (2,600 toneladas).
China cuenta con casi 70% de la minería de tierras raras del mundo y 90% de la capacidad de refinamiento como resultado de años de apoyo gubernamental a la industria. En contraste,
Estados Unidos tiene solo una mina funcional de tierras raras. MP Materials es dueña de la mina en Mountain Pass, California, y ha llegado a un acuerdo con el Departamento de Defensa de EE. UU. con miras a reducir la dependencia estadounidense de importaciones de tierras raras. En 2023 de esta mina salió aproximadamente el 15% del suministro mundial de tierras raras.
El acceso a estos metales es uno de los factores centrales de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
El
mercado mundial de elementos de tierras raras fue de 3.39 mil millones de dólares en 2023 y se prevé que crecerá a 3.74 mil millones en 2024 y a 8.14 mil millones para 2032, exhibiendo una tasa compuesta anual de 10.2% durante el período de pronóstico (2024-2032).
En este contexto notas periodísticas indican que la Camimex y CIMMGM han iniciado conversaciones formales con la Secretaría de Economía para impulsar
un panel que coloque a la minería dentro de la agenda del TMEC. Incluso plantean la posibilidad de avanzar hacia un capítulo específico sobre el sector.
El argumento central es que la integración de Norteamérica exige una
visión común sobre exploración, permisos, seguridad jurídica y atracción de capital. Hoy, dicen, esos temas se discuten de forma fragmentada entre agencias regulatorias con prioridades distintas, lo que limita la construcción de una estrategia regional para asegurar el abasto de minerales clave para la transición energética.
Para México incluir estos temas en el TMEC es una
ruta para preservar competitividad y garantizar condiciones parejas entre los tres países.
Según el estudio del CIDE-Camimex más del 90% de las exportaciones mineras mexicanas hacia Estados Unidos corresponden a minerales que ya han pasado por procesos de manufactura, lo que comprueba que el sector no se limita a exportar materias primas, sino que aporta valor agregado al integrarse en cadenas industriales. Esto demuestra la relevancia de la minería dentro del TMEC, al proveer insumos estratégicos con transformación productiva.
NO SOLO EL ORO BRILLA
La creciente demanda de minerales para tecnologías limpias y electromovilidad refuerza esta tendencia, dado que la fabricación de vehículos eléctricos requiere hasta seis veces más minerales que la de automóviles tradicionales. En este contexto, destaca que más del 90% de las exportaciones mineras mexicanas hacia Estados Unidos están incorporadas en manufacturas, lo que evidencia el papel estratégico de la minería en la cadena de valor del TMEC y la necesidad de apuntalar su desarrollo a fin de reforzar la posición de la industria nacional en los mercados globales.
La minería mexicana puede desempeñar un papel aún más relevante si se fortalece la exploración y se consolidan estrategias de integración tecnológica. Pero falta dinero.