Agosto de 2025 estuvo marcado por una elevada volatilidad en los mercados financieros, impulsada por factores políticos, comerciales y monetarios. Uno de los temas que más atención acaparó fue la creciente tensión entre la Casa Blanca y la Reserva Federal. Diversos analistas, incluido Olli Rehn, miembro del Banco Central Europeo, advirtieron que la insistencia del presidente Donald Trump en influir sobre las decisiones del banco central estadounidense amenaza la independencia de la institución, un pilar fundamental para la estabilidad de los mercados globales. Entre los titulares, destacó el intento de Trump de despedir a la gobernadora del Fed, Lisa Cook.
Manteniéndonos en el frente de política monetaria, el discurso de Jerome Powell en Jackson Hole fue uno de los momentos clave del mes. Aunque el presidente de la Fed mantuvo un tono cauteloso, dejó la puerta abierta a posibles recortes en la tasa de referencia
tan pronto como en septiembre. Especialmente porque se mostró preocupado por el empleo y dijo que el cambio en el balance de riesgos justificaría un ajuste en la política monetaria. Sus comentarios fueron interpretados por los mercados como una señal de mayor flexibilización monetaria, lo que impulsó un repunte generalizado en los principales índices bursátiles, debilitó al dólar y provocó caídas en los rendimientos de los bonos del Tesoro. La curva refleja una probabilidad de 85% para que se materialice una baja de 25pb en septiembre; así como otro ajuste de igual magnitud en diciembre. Con ello, la curva descuenta un ajuste total de -54pb para 2025 desde -33pb a finales de julio.
El optimismo se reflejó especialmente en el comportamiento de las acciones de pequeña y mediana capitalización, que lideraron las ganancias durante el mes. El índice Russell 2000 alcanzó máximos históricos al acumular ganancias de 9.0%, marcando su mejor desempeño mensual desde noviembre. En tanto, los sectores tradicionalmente cíclicos, como Materiales (+6.0%), Consumo Discrecional (+8.5%) y Financieros (+5.0%), registraron incrementos destacados. Curiosamente, las grandes tecnológicas que habían dominado el rally durante los últimos trimestres, quedaron rezagadas (Índice de las ‘Siete Magníficas’: +3.5%) frente al renovado apetito por compañías más expuestas al ciclo económico, evidenciando una rotación significativa dentro de los portafolios. Tras estos movimientos, el índice S&P 500 alcanzó nuevos niveles récord, acercándose a los 6,500pts.
Sin embargo, no todo fueron señales positivas. Los mercados de deuda soberana enfrentaron un entorno desafiante ante la expectativa de una emisión masiva de bonos en Estados Unidos, Europa y Japón. Los rendimientos de los bonos a 30 años alcanzaron máximos no vistos en todo 2025, reflejando tanto el aumento en las necesidades de financiamiento gubernamental como una disminución en la demanda por parte de inversionistas institucionales.
Esta combinación de mayores costos de endeudamiento y tensiones de liquidez elevó la volatilidad en los precios de la renta fija y puso en evidencia la fragilidad de algunos segmentos del mercado. Por ejemplo, la prima por término en el Treasury de 10 años subió a 77pb, muy cerca de máximos de 3 meses, desde 60pb a finales de julio, mostrando la necesidad de una compensación más alta por el riesgo de duración.
Hacia delante, la atención de los inversionistas se centrará en la evolución de las cifras económicas, sobre todo las de inflación y empleo de cara a la próxima reunión del Fed en septiembre, que podría definir un recorte de tasas en un contexto de fuerte presión política y crecientes riesgos macroeconómicos.
* Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV
LinkedIn: Leslie Orozco
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