Transformación digital sostenible

Ante la nueva realidad que estamos viviendo después de la pandemia, caracterizada por nuevos hábitos de consumo, disrupción de procesos de negocio, opciones convertidas en necesidades y velocidad, más que proveer el mayor valor al menor costo, las organizaciones exitosas respondieron estratégicamente acelerando su transformación digital, pero ahora para potenciar los beneficios tendrán que hacerlo de manera sostenible.
Por José Manuel Cano Muñíz
Podemos entender a la transformación digital en cómo usar y aprovechar la tecnología digital para reinventar el negocio y lograr mejoras significativas en su desempeño, habilitando y evolucionando drásticamente las formas de trabajar de las personas, los modelos con los que operamos y nuestro relacionamiento con las entidades externas de nuestra organización.

En cuanto a sostenible, si tomamos en cuenta el informe Brundtland para la ONU de 1987, que se refiere a “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”, podemos explicar la transformación digital sostenible como: la necesidad de que las organizaciones digitalicen sus procesos utilizando las herramientas de TI disponibles de una manera responsable y cuidando el planeta y sus recursos.

Pero eso no es todo. Para completar el concepto es necesario adherirse a los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) que determinan a una organización como sostenible, basándose en los objetivos de desarrollo sostenible marcados por la ONU como los pilares del marco de trabajo de la sostenibilidad.

Ahora bien, para entender cómo la tecnología promueve la sostenibilidad y explorar oportunidades para nuestra empresa es necesario tener en cuenta la variedad de herramientas de TI disponibles (computo en la nube, internet de las cosas, big data, inteligencia artificial, inteligencia de negocios y analítica, realidad virtual y aumentada, robótica, gemelos digtales, blockchain, automatización robótica de procesos y en el centro de todas estas la ciberseguridad) y considerar que éstas, así como potencian la sustentabilidad representan grandes retos, como los que se mencionan:

Eficiencia energética e impacto ambiental. Gartner estimó en 2016 que tan sólo Google tenía 2.5 millones de servidores y, no obstante, la inversión de 5,000 millones de dólares para que en el 2030 toda la energía que consume sea renovable, ¿nos imaginamos la huella energética que esto representa por la electricidad consumida, el calor que emiten y la cantidad de agua para enfríalos? Si además agregamos a Microsoft, Amazon y otros gigantes tecnológicos que manejan cantidades similares, podremos dimensionar el reto ambiental y social que los centros de datos representan para la sustentabilidad.

Producción y desecho de dispositivos digitales. A mayor digitalización más desechos digitales. Si imaginamos la cantidad de cargadores, teléfonos, tabletas y computadoras que con facilidad se desechan por la rápida obsolescencia tecnológica, entenderemos la urgencia de que todos los involucrados atiendan este tema. Por un lado, los fabricantes permitiendo la reutilización de componentes y por otro las autoridades regulando para mitigar el impacto ambiental. Un ejemplo lo aporta la Comunidad Europea que emitirá una norma que evita la obligación de comprar todos los accesorios de un teléfono inteligente al migrar de modelo. Por supuesto, nosotros los usuarios aportaremos si replanteamos las funcionalidades que requerimos de un equipo electrónico, no las duplicamos y no seguimos el juego del consumismo y la moda.

Gobierno de datos: protección, confidencialidad y privacidad. Quizá el reto más importante para la digitalización es el estricto cumplimiento de las regulaciones gubernamentales y normativas internas de las organizaciones para la recopilación, almacenamiento y utilización de datos personales de manera segura y ética, sustentado en las técnicas de seguridad de la información que aseguren mantener su confidencialidad, disponibilidad e integridad. Es responsabilidad de nosotros cuidar nuestros datos y de las empresas usarlos de manera apropiada, así como evitar pasar o vender datos para fines mercadológicos que cada día aumentan el acoso hacia el derecho de privacidad que tenemos las personas.

Responsabilidad social y ética. El uso de la tecnología para impactar negativamente a sus usuarios, como la manipulación, propaganda, propagación de noticas falsas y disposición de información ilícita sobre como fabricar armas, explosivos, vulnerar servidores, etc. debe ser erradicada. Asimismo, la responsabilidad social empresarial tecnológica deberá promover el diseño de procesos de negocio bajo principios éticos y legales que permitan la competitividad de las empresas. Queda claro que los grandes recolectores de datos tienen ventaja cuando entran a giros distintos de su negocio principal, pero imaginemos a uno de los grandes buscadores de internet promocionando servicios financieros con los datos que recolecta del internauta.

Analfabetismo digital (equidad de acceso a la tecnología). El uso extensivo de la tecnología deberá ser puesto al alcance y conocimiento de todos, de tal forma que colabore para lograr una sociedad más justa y aporte herramientas para la distribución de la riqueza, de otra manera, la brecha digital seguirá creciendo en detrimento de la democracia y permitirá el abuso de la manipulación, creencia de noticias falsas y otros aspectos que merman la responsabilidad social y ética mencionada anteriormente. Integrar el conocimiento tecnológico desde la educación básica, hacerlo asequible y disponerlo en las zonas rurales y de bajos ingresos será la opción para la igualdad digital.

Para entender cómo la tecnología promueve la sostenibilidad y explorar oportunidades para nuestra empresa es necesario tener en cuenta la variedad de herramientas disponibles y considerar que éstas, así como potencian la sustentabilidad representan grandes retos.
Si relacionamos los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU con los criterios ASG y las herramientas disponibles, podemos encontrar, en función a nuestro giro y tamaño de empresa, oportunidades y beneficios para lograr nuestra propia transformación digital sostenible de manera eficiente, económica y técnicamente factible.
LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL COMO HABILITADORA DE LA SOSTENIBILIDAD
Si relacionamos los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU (ODS), con los criterios ASG y las herramientas disponibles, podemos encontrar, en función a nuestro giro y tamaño de empresa, oportunidades y beneficios para lograr nuestra propia transformación digital sostenible de manera eficiente, económica y técnicamente factible.

Fuente: www.pactomundial.org

En la siguiente tabla podemos ver algunos ejemplos de la relación de los ODS con los criterios ASG y las herramientas de la transformación digital:



Si bien, la relación de los ODS con los criterios ASG y las herramientas de la transformación digital puede variar en función de la misión y visión de las empresas, así como del giro, mercado y geografía, es un hecho que ahora cuando, según el Foro Económico Mundial (con información de BP), el aumento de la demanda de energía eléctrica es el mayor de la historia y ha contribuido a impulsar el sistema energético a su periodo más turbulento desde la crisis del petróleo de los años 70, se requiere de acciones concretas con objetivos definidos para aprovechar los avances de la tecnología, pero “sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”.

En cuanto al agua, según la ONU hábitat, 884 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable segura y 2.6 mil millones de personas carecen de acceso a saneamiento básico, es decir, el 40% de la población mundial, según datos de 2020; además, sólo alrededor del 0.01% del agua de la tierra es potable, cantidad que se reduce año tras año debido a la contaminación. Esto genera que muchas regiones del mundo se encuentren en lo que se denomina “estrés hídrico” debido al crecimiento demográfico-económico y al cambio climático y que el 36% de la población mundial (2 mil 500 millones de personas) viva en zonas bajo “estrés hídrico”. Otro dato importante es el hecho de que más del 20% del PIB global se produce en zonas de riesgo de escasez de agua.

Sí, se han hecho progresos considerables, pero aún falta mucho por hacer para registrar avances tangibles, de ahí que nuestro compromiso sea transformarnos digitalmente, pero incorporados a una senda sostenible.
Consultor en transformación digital y Operaciones. Socio Director en OASA.
Mail: correo@oasa.net.mx
Twitter: @JMCM17 </a
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José Manuel Cano

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