El camino para la productividad

Impulsar la innovación es el fruto de administrar negocios en economías estables, con personas educadas, tecnologías involucradas en su cadena de valor y las que les rodean, e inventar repetidamente soluciones atractivas. Medira la productividad parece complicado y tal vez lo sea para algunas empresas, pero para otras no. Veamos un caso que está del lado positivo y es ejemplo de que sí se puede.
Por Carlos G. Amtmann Ituarte
Para demostrar que sí es posible innovar, tener ventas e inversión redituable es necesario medir la productividad. Por ello, establecer mediciones de productividad en las unidades de negocio y reportarla resulta esencial. Una manera impulsada por la OCDE e INEGI es la Productividad Total de los Factores (PTF) que se mide de la siguiente forma:

A = ∆Q – (∆K𝛼 + ∆L𝛽 + ∆E𝛿 + ∆M𝜀 + ∆S𝜙)

A es productividad, un número índice, obtenido de restar al incremento real (∆) del valor de la producción (Q). Los incrementos reales de los factores (costos) de capital (K), de trabajo (L), consumo de energía (E), materiales (M) y servicios (S). Las letras griegas 𝛼, 𝛽, 𝛿, 𝜀, y 𝜙 significan ponderar la proporción del costo de los factores según su peso específico.

Con la información generada por esos factores podremos comparar cuánto crecieron los costos por debajo de lo que crecieron las ventas; si el número es positivo hay productividad, si es negativo cayó la productividad.

En el caso que se presenta, el costo de capital K se obtuvo como costo ponderado, asignando al capital contable de fin del ejercicio una tasa de 12% y a los pasivos con costo su tasa reportada en las notas a los estados financieros, neta de impuestos, asumidos éstos al 30%. El costo de la energía E, quedó representado por los gastos indirectos de fabricación menos depreciaciones y amortizaciones.

FÓRMULA APLICADA Y RESULTADOS EVIDENTES
La siguiente gráfica está construida con la información financiera pública de Grupo Herdez; en ella se muestra el comportamiento de su productividad a lo largo de 18 años. La tendencia es positiva y tiene correlación reducida debido a que la productividad suele crecer con altibajos.



La pendiente de la línea de tendencia es de 18.68%, casi 20%, nada despreciable comparada con la de toda la industria alimentaria en su conjunto que es 1.48%.

Algunos de los elementos destacados que alteran el resultado de la productividad se deben a variaciones de costo reales, superiores al incremento también en términos reales del valor de la producción representado por las ventas netas.

Por ejemplo, de 2004 a 2005, aunque el crecimiento en ventas fue inferior al de la inflación de 1.93%, el control de costos y gastos, más la eliminación de productos de baja rotación, redujo el costo de los materiales en -9.95%, el de los servicios en -2.39% y el de la energía en -0.48%, los cuales, junto con el incremento del costo de capital y laboral, sumaron -5.0%, por lo que la productividad fue positiva en 3.07%.

Las ventas netas han crecido hasta 2022 en promedio 5.53% en términos reales, pero hay años en los que la volatilidad en el costo de las materias primas se ha incrementado en los siguientes porcentajes: 8.54, 5.48, 8.93 y 7.61 como sucedió en los años 2008, 2011, 2012 y 2013, respectivamente. No obstante, podemos ver que, incluso cuando se ponderan y moderan, por su peso específico entre los factores, arrojan incrementos negativos de la productividad en esos años.

Un caso diferente es el del cambio negativo en productividad de 2013, ocasionado por el incremento en costo de capital por la adquisición de una división adicional denominada Impulso, que incorporó al Grupo no sólo la línea de congelados, sino una diversificación hacia los productos para venta de trato directo con sus consumidores.

El efecto es un incremento radical en la tendencia de su productividad. Contando desde ese año la pendiente pasa de 0.186 a 0.923, como lo muestra la siguiente gráfica:



¿QUÉ HIZO PARA DAR EL GIRO?
En el camino, Grupo Herdez ha hecho cada año muchos cambios. Por ejemplo, para el cuidado ambiental ha invertido en plantas de cogeneración, además de la medición de la reducción de contaminantes, que también ha contribuido a mantener su incremento de la energía en costo promedio en 0.24%, por debajo del costo de los demás factores como lo muestra la tabla 1.

Las cifras del incremento en costo promedio ponderado de los factores reflejan la importancia del sistema de control de riesgos de variación en costo y en abastecimiento de los materiales que impactan a los importantes logros en incremento de las ventas, reflejando crecimientos en valor de la producción de dos dígitos por arriba de la inflación en más de la cuarta parte los períodos.

Tabla 1. Resultados del indicador KLEMS de productividad

Cuidar la productividad implica innovar, tanto en productos capaces de ser exportados para generar divisas como para incursionar en mercados de mayor poder adquisitivo, es el caso del envasado de los productos con base en el aguacate o en el mole, más la adquisición de negocios en marcha que extienden el gusto por la comida auténtica mexicana.

Otro factor esencial, reportado a lo largo del ciclo estudiado ha sido la concentración de las instalaciones de manufactura industrial, su mecanización, así como la descentralización de los centros de distribución. Eso se ve reflejado en el alto valor agregado que generan las empresas industriales, comparado con el promedio de los sectores y ramas económicas de la Tabla 2.

Tabla 2. Comparativo del valor de la producción por persona

Ramas dentro de las cuales se desenvuelven y compiten a otro nivel, como es el comercio y la preparación de alimentos las cuales registran, de acuerdo con el informe de INEGI sobre informalidad, niveles de 81.5% y 71.6% de trabajadores sin amparo de la seguridad social, lo cual les impide crecer con base en la innovación y ni poder generar más divisas que las de las remesas que recibe una buena parte de sus clientes, por lo que no les queda sino competir por precio.

¿CÓMO LE HACEMOS?
El impulso a la educación para contar con personal tan capacitado como el que requieren estas industrias de tecnología, innovación y productos de alto valor agregado generadoras de demanda por productos mejor acabados, es un reclamo hacia la inversión en educación por parte del presupuesto público.

Es por eso por lo que expertos en el desarrollo de economías sustentables recomiendan cuidar los siguientes elementos:

1. Instituciones capaces de ejercer la justicia.
2. Infraestructura adecuada con conectividad.
3. Macroeconomía estable, monetaria, financiera y cambiaria.
4. Buena salud y educación primaria, ambas clave para la movilidad social.
5. Educación superior y formación para ser productivo.
6. Mercados de bienes eficientes con intercambio de bienes a bajo costo.
7. Mercados laborales eficientes de ingresos y productividad alta.
8. Mercados financieros desarrollados con capacidad para financiar y financiarse.
9. Capacidad para aprovechar la tecnología existente.
10. Tamaño del mercado con acceso nacional e internacional y demanda con poder adquisitivo.
11. Producción de bienes nuevos y diferentes utilizando los procesos de producción más sofisticados.
12. Innovación y capacidad para ofrecer bienes y servicios distintos y atractivos para generar demanda del mercado.

Una buena parte de estas medidas son institucionales y requieren de la inversión pagada con impuestos, pero las dos últimas, las que practican las empresas, de las cuales Grupo Herdez en una muestra, para multiplicarse requieren un manejo responsable de la infraestructura pública para seguir siendo fuente de empleo, de productos alimenticios de calidad y del valor cívico que sus programas de apoyo a la comunidad han demostrado.

Ya sabemos qué hacer, ahora sólo falta hacerlo.
Presidente Vinculación Institucional IMEF
camtmann@vencom.com.mx

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