El salario mínimo, ¿abandonado a su suerte o en busca de parámetros?

8,475 pesos al mes es el monto del salario mínimo vigente en México a partir del 1 de enero, representa un incremento anual de 12% que sumado a los aumentos desde 2018 hace un acumulado de 135%. Pero ¿cómo impacta el aumento en las diversas ramas económicas y demás niveles salariales? En este artículo se presenta la información en términos de número de trabajadores e ingresos, lo que nos proporciona información para orientar el desenvolvimiento de la actividad económica.
Por Carlos G. Amtmann Ituarte
Analizar el impacto del reciente incremento al salario mínimo puede lograrse desde dos puntos de vista. El primero sería tomando en cuenta las seis ocasiones anuales donde el salario mínimo se incrementó en un promedio de 7% más un monto independiente de recuperación (MIR) que totalizó en promedio 18.9% cada año, para sumar 113.2% de aumento; y el segundo, analizando el impacto en las unidades económicas de las ramas con mayor cantidad de personas con salarios bajos.

En el primero hay que considerar que en 2025 no hay MIR y que se incrementa 12%, impactando de manera indirecta en las negociaciones de los demás niveles salariales. Para el segundo es necesario considerar los niveles de informalidad, llamados así por no tener contrato individual de trabajo registrado ante el IMSS.

La informalidad apunta a 53.8%, dividiendo 21.5 millones de trabajadores registrados en IMSS en enero 2025 con 40.5 millones de trabajadores reportados por INEGI en el sitio Productividad Total de los Factores en su informe de diciembre 2024.

LOS NÚMEROS PARA LAS CUENTAS
Entre los 21.5 millones de trabajadores del IMSS hay 4.3 que perciben hasta un salario mínimo de 8,475.52, y entre uno y dos salarios mínimos que suman 16,951.04 pesos se reportan 7.6 millones, lo cual suma 11.9 millones de trabajadores. Estos empleados son 54.6% de los registrados ante el IMSS.

Puede pensarse que el incremento al salario mínimo no impacta a los niveles superiores, pero es sabido que los importantes incrementos de años recientes han logrado que las categorías salariales más bajas sean alcanzadas por la del salario mínimo. Por lo tanto, al menos la de entre uno y dos salarios mínimos recibe parte de ese impulso del 12%.

Otra forma de analizar el impacto del incremento al mínimo sería ya no por los registros del IMSS, sino del INEGI. Por ejemplo, observando cuáles ramas tienen más personas percibiendo remuneraciones menores al mínimo y cuántas con ingresos menores a los dos salarios mínimos.

En el informe del INEGI hay 19 ramas que tienen 6.7 millones de trabajadores ganando menos del salario mínimo y 38 ramas con 7.8 millones que ganan entre uno y dos salarios mínimos que suman 14.5 de los 40.5 millones de trabajadores reportados por esta dependencia, que representan casi 36% de los trabajadores pertenecientes a 4.7 de millones unidades económicas, de un total 4.8 millones existentes.

LAS RAMAS DE MAYOR IMPACTO
Bajo la clasificación referida, las ramas con mayor número de trabajadores impactados por el incremento son: comercio menudeo (2,0 millones), agricultura, cría y explotación animales (1,7 millones), edificación residencial (1,0 millones), comercio mayoreo (818 mil), industria alimentaria (598 mil), preparación alimentos y bebidas (585 mil), edificación no residencial (401 mil), trabajos especializados para construcción (333 mil), construcción y obras de ingeniería civil (328 mil), alojamiento temporal (326 mil) y fabricación de equipo de transporte (253 mil). La informalidad en este grupo es mayor a la general al llega a más del 65%.

Si tomamos en cuenta cuánto impacta el 12% de incremento al mínimo para los trabajadores en función de su proporción del excedente bruto de operación (utilidad de operación) aparecen principalmente cinco ramas afectadas cuyo impacto en su margen es de una tercera parte o 33%.

Se trata de museos, sitios históricos y zoológicos, cuyo impacto rebasa en 160% para 697 establecimientos de ese tipo. En los de fabricación de medios magnéticos y ópticos también les rebasa la utilidad en 130%, pero son solo 14 unidades económicas de ese giro. Para las residencias de asistencia social y salud impacta en 69% de sus remanentes dentro de 2,847 establecimientos. En servicios relacionados con la actividad agropecuaria y forestal tiene un impacto de 33% para 1,079 unidades económicas, sumando todas ellas 866 mil empleos.

Ordenados por aquellas ramas donde sus salarios medios son inferiores a dos salarios mínimos y, por lo tanto, les impactará el incremento no solo en el mínimo, se encuentran 3.45 millones de trabajadores distribuidos en preparación alimentos y bebidas (663 mil), servicios de reparación y mantenimiento (261 mil), servicios inmobiliarios (351 mil), comercio al mayoreo (1.1 millones), agricultura, cría y explotación animales (460 mil), otros (697 mil).

En total, se trata de catorce ramas económicas de las cuales siete tiene un nivel de informalidad superior al 70%, de hecho, tres con niveles superiores al 80% dónde difícilmente rige el salario mínimo. Todo ello en 1.5 millones de establecimientos.

Ramas con un crecimiento mayor al 3% anual de contrataciones de personas con remuneraciones de su rango más bajo, es decir su propio salario mínimo que puede ser cercano al mínimo o no, son ocho y cuentan con 2.5 millones de trabajadores. De hecho, hay dos ramas creciendo al 8.7% anual en este tipo de colaboradores: la fabricación de computadoras y equipo periférico y los servicios postales y mensajería. La primera paga el doble del salario mínimo a sus trabajadores de menor salario; en la segunda laboran por el mínimo los de menor ingreso.

Otro aspecto para analizar es el crecimiento de contrataciones con personal de salario mínimo o similar. Hay tres ramas que crecen por arriba del 8% anual, siete contratando arriba del 6% al año y 22 sobre el 4%. Otras 37 ramas crecen a un ritmo menor del 2%, parecido al histórico no reciente de la economía. Pero hay nueve ramas que han dejado de crecer en contrataciones de salarios bajos, se trata de ramas como las telecomunicaciones, servicios inmobiliarios, generación de electricidad y producción de petróleo, así como los servicios de apoyo a los negocios y la banca central.

Tomando en cuenta esta información es válido preguntarse si fuera importante o no, basados en lo positivo, revisar el salario mínimo por categoría de negocio para orientar el desenvolvimiento de la actividad económica. El simple ejercicio nos abre una puerta que puede ser muy reveladora desde diferentes aristas.
Miembro de los Comités Técnicos Nacionales de Ética, Capital humano, Transformación y economía digital, Gobierno corporativo y Seguridad social del IMEF. Coordinador del Premio de Equidad de Género IMEF-MEF.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

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