Con base en los datos del Indicador
IMEF Manufacturero
correspondientes a julio de 2026, el índice general mostró una
mejora al pasar de 47.9 a 49.4 puntos,lo que representa un
avance de 1.5
unidades respecto a junio.
La
serie tendencia-ciclo permaneció sin cambios en 48.6 unidades,
lo que sugiere que este resultado aún no se traduce en un fortalecimiento de la tendencia subyacente. En contraste, el
subíndice ajustado por tamaño de empresa avanzó 1.7 puntos hasta 52.2 unidades, consolidándose en terreno expansivo
y evidenciando un mejor desempeño en algunos segmentos productivos, los cuales tienen mucho peso en la actividad económica del país.
El Indicador
IMEF No Manufacturero mostró una recuperación que pasó de 49.2 a 49.9 puntos,
un avance de 0.7 unidades respecto a junio, y muy próximo al nivel de neutralidad (50). La serie tendencia-ciclo también avanzó 0.1 puntos hasta ubicarse en 49.4 unidades, lo que
sugiere una moderación en la intensidad de la desaceleración,
aunque sin lograr reingresar a terreno expansivo.
La medición ajustada por tamaño de empresa registró un incremento de 2.3 puntos, alcanzando 51.7 unidades y regresando a zona de expansión, lo que refleja un avance relevante.
De acuerdo con la estimación oportuna del Producto Interno Bruto publicado por el INEGI, la b> economía mexicana se expandió 1.5% trimestral en el 2T26, elevando el crecimiento anual a 2.1%.<
La recuperación fue generalizada, con
avances entres actividades:
1. Producción agropecuaria. Se benefició de condiciones climáticas favorables.
2. Actividad industrial. Creció impulsada por un mayor dinamismo de la manufactura y la construcción. La manufactura fue respaldada por el sólido desempeño de las exportaciones vinculadas al ciclo de inversión en inteligencia artificial en Estados Unidos.
3. Sector servicios. Mostró un desempeño favorable apoyado principalmente por el comercio mayorista y minorista, las actividades de entretenimiento y los servicios de alojamiento y preparación de alimentos.
LA COYUNTURA: MAYOR INCERTIDUMBRE SOBRE LAS REGLAS DE INVERSIÓN Y MENOR ESPACIO FISCAL
La
Estimación Oportuna del PIB del segundo trimestre sorprendió al alza: un avance de 1.5% trimestral que se tradujo en un incremento anual de 2.2%. Por grandes sectores, las actividades primarias crecieron 3.3% trimestral y 7.3% anual; las terciarias avanzaron 1.5% y 2.5%; y las secundarias ganaron 1.6% en el trimestre, pero apenas 0.8% anual y siguen 0.2% abajo en el primer semestre.
La mejoría anual de la industria refleja entonces una base de comparación débil en el segundo trimestre de 2025 más que una recuperación en niveles.
La aritmética del año mejora, pero el ritmo subyacente no.
El arrastre estadístico que deja el primer semestre se ubica cerca de 1.2%, de modo que la
economía cerraría en torno a esa cifra, incluso con un producto plano en la segunda mitad.
El perfil intratrimestral advierte que eso no vendrá de forma automática:
el impulso se concentró en abril —construcción e infraestructura asociada al Mundial—, mayo revirtió y junio recuperó apenas, por lo que el tercer trimestre inicia sin arrastre inercial.
El contraste con el comercio exterior es la parte más informativa del trimestre.
Las exportaciones manufactureras sostienen máximos históricos, mientras la producción industrial permanece estancada y el empleo formal manufacturero continúa cayendo.
México está movilizando
más mercancía a través de la frontera sin generar proporcionalmente más valor agregado en el país.
En ese sentido, el diagnóstico de meses previos se mantiene:
la economía resiste sin crecer
y no se identifica todavía un catalizador interno que permita anticipar una aceleración sostenida.
En materia de precios, la
inflación general se ubicó en 3.10% anual en la primera quincena de julio, su nivel más bajo del año.
El descenso se explica casi por completo por el componente no subyacente, que creció apenas 0.21% anual por efectos de base agropecuarios —pecuarios y jitomate— cuya reversión está próxima a agotarse.
La
subyacente, en cambio, se mantuvo en 3.95%,
con persistencia en el rubro de servicios. La moderación reciente es en buena medida transitoria y
cabe esperar un repunte de la general hacia el cierre del tercer trimestre.
En este contexto,
se anticipa que Banxico mantenga la tasa de referencia sin cambios en 6.50% en su decisión del 6 de agosto,
con un balance de riesgos para la inflación aún sesgado al alza.
El principal factor de riesgo sigue siendo la relación comercial con Estados Unidos, aunque su naturaleza cambió.
La revisión del TMEC se encamina a un equilibrio de revisiones anuales más que a una reapertura formal del tratado, con la cuarta ronda de negociaciones técnicas prevista para la primera mitad de septiembre y una agenda trilateral acotada a minerales críticos, reglas de origen automotrices y escrutinio de inversión de origen chino.
El canal que efectivamente incide sobre la actividad no es el texto del tratado sino el
uso de instrumentos unilaterales:
La determinación del 24 de julio bajo la Sección 301 por trabajo forzoso impuso un arancel de 10% a los bienes de origen mexicano —con exención para los que califican bajo el tratado, al tiempo que expiró el recargo de la Sección 122—, y la investigación por exceso de capacidad, que abarca electrónica, semiconductores, autopartes, baterías, maquinaria y metales, permanece abierta con posibles medidas hacia finales del año.
La premisa de que el cumplimiento de reglas de origen garantiza acceso preferencial se erosiona
en la medida en que las medidas se aplican al margen de ese criterio.
Esa incertidumbre se transmite a la economía real por la vía de la
inversión, que es donde el
ciclo mexicano está efectivamente detenido.
La inversión privada acumula varios trimestres de contracción y su debilidad no responde a la ausencia de proyectos rentables sino a
tres restricciones de distinta reversibilidad:
1. Reglas comerciales.
2. Cuellos de botella físicos en electricidad y logística.
3. Certidumbre jurídica.
LA SIGUIENTE PRUEBA
En el frente fiscal, la
presentación del Paquete Económico 2027 el 8 de septiembre
será la prueba más relevante del semestre.
El margen es estrecho:
la consolidación comprometida convive con requerimientos financieros elevados, con las necesidades de apoyo a Pemex y con una base de ingresos vinculada al valor agregado doméstico que se debilita conforme se erosiona el contenido nacional de las exportaciones.
Las agencias calificadoras mantienen a México en grado de inversión, pero con perspectivas que ya no son uniformemente estables,
por lo que la credibilidad de la trayectoria de deuda —más que el nivel del déficit de un solo ejercicio— será el elemento a vigilar.
A ello se suman dos factores de calendario político:
•
Elecciones intermedias estadounidenses de noviembre, que reducen el margen para acuerdos comerciales de fondo en lo que resta del año.
•
Inicio del ciclo electoral mexicano de 2027.
El elemento común a todos estos factores es que empujan en la misma dirección:
mayor incertidumbre sobre las reglas de inversión y menor espacio fiscal,
de modo que el escenario base para los próximos trimestres sigue siendo el de una economía que se estabiliza en niveles bajos. El reporte completo se puede consultar
aquí.