El 30 de junio concluyó el periodo de transición para que las empresas que operan con criptoactivos obtuvieran autorización bajo el reglamento europeo Markets in Crypto-Assets (MiCA). Es el primer rĆ©gimen integral aprobado por una gran economĆa para regular este mercado y permite que una empresa autorizada ofrezca servicios en los 27 paĆses de la Unión Europea.
El nuevo rĆ©gimen tambiĆ©n reconfiguró la industria. MĆ”s de 240 empresas obtuvieron autorización para operar bajo MiCA, mientras plataformas como Binance, Bybit y OKX restringieron algunos servicios en ciertos paĆses durante su proceso de adaptación. Sus competidores aprovecharon ese espacio para captar clientes. La regulación protege al inversionista, pero tambiĆ©n influye en quĆ© empresas ganan participación de mercado.
MiCA surgió despuĆ©s de episodios que daƱaron la confianza del pĆŗblico, como la quiebra de FTX en 2022. Por ello endurece las exigencias de gobierno corporativo, transparencia y protección de los recursos de los clientes. El mercado puede volverse mĆ”s seguro, pero cumplir con esas reglas tambiĆ©n resulta mĆ”s costoso y favorece a las plataformas con mayor capacidad financiera y jurĆdica.
El problema es que la tecnologĆa avanza mĆ”s rĆ”pido que la regulación. Cuando comenzó a diseƱarse MiCA, la atención se concentraba en Bitcoin y en plataformas de compraventa como Coinbase o Binance. Hoy el crecimiento se desplaza hacia las stablecoins, como USDT y USDC, y hacia la tokenización de activos financieros y reales, dos Ć”reas que exigirĆ”n nuevos ajustes regulatorios.
Las stablecoins buscan mantener un valor estable respecto al dólar. En la prÔctica, permiten enviar una cantidad digital equivalente a cien dólares sin exponerse a las fuertes variaciones de precio de Bitcoin. Esto las vuelve útiles para pagos internacionales, ahorro y remesas.
La tokenización es menos conocida, pero puede explicarse con un ejemplo sencillo. Un edificio podrĆa dividirse en miles de participaciones digitales para que distintos inversionistas compren una pequeƱa fracción en lugar de adquirir el inmueble completo. Algo parecido podrĆa hacerse con bonos, obras de arte o proyectos de infraestructura.
La promesa es facilitar el acceso y la compraventa de activos que hoy son costosos o difĆciles de negociar; el riesgo es que esas operaciones crezcan sin reglas suficientes sobre propiedad, custodia y protección del inversionista.
Estados Unidos ha seguido un camino distinto. El CLARITY Act busca dar mayor certeza a las empresas sobre quĆ© normas deben cumplir y quĆ© autoridad debe supervisarlas. En muchos casos, esa función recaerĆa en la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), considerada por la industria mĆ”s flexible que la Securities and Exchange Commission (SEC). Washington intenta evitar que la incertidumbre regulatoria empuje empresas, empleos e inversión hacia otros paĆses.
Las diferencias entre ambos modelos responden tambiĆ©n a una estrategia económica. Europa apuesta por reglas mĆ”s estrictas para fortalecer la confianza y reducir riesgos. Estados Unidos busca ofrecer un entorno mĆ”s flexible para atraer capital, empresas y talento especializado. No se trata Ćŗnicamente de ordenar el mercado: ambos quieren convertirse en el principal centro financiero de la economĆa digital.
MĆ©xico cuenta desde 2018 con una Ley Fintech que fue pionera en AmĆ©rica Latina. Sin embargo, el mercado ha evolucionado mĆ”s rĆ”pido que la regulación. El paĆs todavĆa no tiene reglas especĆficas para las stablecoins y los bancos no pueden operar directamente con ellas. En 2025 MĆ©xico recibió alrededor de 63 mil millones de dólares en remesas, y estos instrumentos podrĆan reducir tiempos y costos en las transferencias internacionales.
Los activos digitales ya estÔn transformando el sistema financiero internacional. La competencia ya no es solo por las criptomonedas, sino por las reglas que definirÔn dónde se desarrollarÔn los próximos servicios financieros. Europa y Estados Unidos ya definieron estrategias distintas. México necesita hacer lo propio si quiere atraer inversión e innovación, en lugar de ajustarse a reglas definidas en otros mercados.
Mientras la Unión Europea ha optado por una regulación amplia y detallada, Estados Unidos busca un marco mĆ”s flexible para impulsar esta industria. MĆ©xico, en cambio, todavĆa no define una estrategia.
*Doctor en EconomĆa y profesor del posgrado en EconomĆa de la UNAM.
Las opiniones expresadas en este artĆculo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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