Finanzas y tecnología, lo que debemos saber en 2026

Se dice, y se dice bien, que no se trata de apostar por todo lo digital, sino de integrar lo digital donde el retorno de la inversión (ROI) y el control pueden auditarse. En ese sentido los CFOs y los Consejos deben tener en cuenta una serie de prioridades en este año a través de indicadores que conviene mirar semana a semana en seis áreas que aquí se presentan.
Por Sofía Gamboa de la Parra
2026 abrió con una lección clara: la frontera entre finanzas y tecnología se desvaneció. Los titulares geopolíticos movieron energía y divisas, mientras inteligencia artificial (IA), nube y tokenización marcaron el tono de inversión y riesgo.

Tras el episodio en Venezuela, el impacto en el mercado petrolero fue limitado por la baja capacidad productiva y la abundancia de oferta en el primer trimestre; el Brent osciló sin “shock” sostenido y los mercados volvieron a enfocarse en datos y liquidez. En cripto, el susto inicial se disipó: BTC y ETH regresaron a rangos clave (≈$84–92K y $3,000–3,200) a la espera de una ruptura técnica que defina el mes.

Mientras tanto las seis áreas en las que debemos poner el foco son:

1 TASAS, DÓLAR Y COSTOS DE CAPITAL: EL TABLERO MACRO
La discusión sobre tasas apunta a recortes cautelosos: la Fed prevé ajustes modestos en 2026, aunque algunos economistas ven margen para tres recortes en el primer semestre si empleo e inflación siguen enfriando. Aun con relevo en la presidencia, el comité y los datos mandarán; señales mixtas (desempleo al alza, consumo resiliente, capex en IA) sugieren un ritmo no lineal.

Para las tesorerías mexicanas esto implica ventanas de refinanciamiento y coberturas tácticas en USD/MXN más que cambios drásticos.

2 IA COMO MOTOR (Y PRESIÓN) DE GASTO: PRODUCTIVIDAD VS. GOBERNANZA
El gasto en tecnología sube: 55% de empresas planea aumentar presupuestos y la adopción de IA supera 50%, aunque medir ROI sigue siendo el talón de Aquiles.

En hardware, la tendencia cambia: antes se usaban modelos enormes que consumían energía y espacio, ahora se busca eficiencia; es como pasar de un camión gigante a un coche compacto. Chips cada vez más pequeños (del grosor de un cabello) y tecnología óptica gastan menos luz y reducen costos, pero la demanda masiva de GPUs, procesadores y memoria sigue presionando consumo eléctrico y presupuestos.

En paralelo, 2026 abre la puerta a agentes autónomos: sistemas que ejecutan tareas y toman decisiones sin intervención humana. Estos prometen automatizar procesos complejos, pero surge el riesgo de una ‘burbuja tecnológica’ porque muchas organizaciones invierten sin comprobar productividad real (ahorro, reducción de costos, ingresos). Si la adopción se basa en moda más que en resultados tangibles, veremos expectativas infladas y correcciones abruptas cuando los beneficios no se materialicen.

El mensaje para CFOs y los Consejos es que la IA no puede quedarse en pilotos aislados; exige gobernanza de datos, trazabilidad y evidencias. Boards y comités de auditoría deberán demostrar alfabetización tecnológica y adoptar marcos como TRUST (Transparencia, Responsabilidad, Uso ético, Seguridad y Trazabilidad).

Los reguladores y los inversionistas ya evalúan la madurez digital como parte del riesgo corporativo. La pregunta no es ¿tenemos IA?, sino ¿podemos auditar su impacto y garantizar cumplimiento?

3 NUBE: COSTO, FINOPS Y DISCIPLINA OPERATIVA
Hoy casi todas las empresas dependen de la nube para datos y aplicaciones. El reto ya no es migrar, sino usarla bien. Los datos indican que entre 20 y 30% del gasto se desperdicia por exceso de capacidad o mala gestión.

Por lo tanto, en 2026 la tendencia es controlar costos con reglas claras y herramientas que muestran qué se usa y qué no. Además, la IA demanda gran potencia, lo que puede disparar las cuentas. ¿Cómo evitarlo? Revisando consumos, reservando espacio con descuentos y etiquetando para saber quién usa qué.

4 TOKENIZACIÓN Y PAGOS: RWAS SALEN DEL LABORATORIO
La tokenización de activos del mundo real (RWA) cruzó un umbral: bonos del Tesoro, crédito privado y fondos ya operan on-chain con emisores regulados, custodias seguras y más de 80 mil tenedores. 2026 será la prueba de escalamiento institucional, con retos en liquidez secundaria, cumplimiento y resiliencia operativa.

Plataformas y gestores la ven como capacidad estratégica, ofreciendo liquidación rápida, distribución programable y acceso global con modelos ya estandarizados y replicables. La tesis se expande a inmuebles y commodities con adopción creciente en Europa y Asia.

En regulación, Estados Unidos avanza con el GENIUS Act (stablecoins) y el debate CLARITY sobre mercados, mientras Europa consolida MiCA, que en 2026 probará transparencia de reservas y autorización de emisores.

Grayscale resume el giro: institucionalización y fin de ciclos “boom-bust” (ciclos de auge y caída) si la claridad normativa se materializa, brindando estabilidad. Sobrevivirán criptoactivos con fundamentos sólidos; los demás desaparecerán.

5 MÉXICO: OPEN FINANCE Y PAGOS INTEROPERABLES
México mantiene su vocación pionera (Ley Fintech 2018), pero aún faltan disposiciones sobre datos agregados y transaccionales para que el Open Finance funcione plenamente. En 2025 se avanzó en articulación regulatoria y digitalización pública, lo que podría destrabar 2026. También se discuten ajustes en redes de pago (interoperabilidad y topes), protección al tarjetahabiente y régimen de grandes exposiciones, señales clave para costos y competencia.

La CNBV concentra la normatividad vigente; tras episodios de revocaciones y licencias, la prudencia en cumplimiento seguirá siendo ventaja competitiva.

6 CIBERSEGURIDAD: DEL PAGO A LA RESILIENCIA MEDIBLE
El 2025 cerró con buenas noticias: las empresas pagaron mucho menos a los atacantes de ransomware gracias a copias de seguridad confiables y equipos de respuesta 24/7. La tasa de pago cayó a mínimos históricos y los costos se estabilizaron, aunque los intentos siguieron altos.

Solo la mitad de los ataques logró cifrar datos y las exigencias bajaron. Aun así, el modelo ramsonware persiste con tácticas más agresivas como doble/triple extorsión y técnicas que usan herramientas legítimas para pasar desapercibidos.

En ese contexto, en 2026 el reto será combinar seguridad digital con gobernanza de IA. Reguladores y clientes exigirán pruebas de que los sistemas son seguros y monitoreados continuamente. En otras palabras, no basta con usar IA, hay que hacerlo responsable, transparente y bajo control, porque la confianza será clave en la próxima etapa.

2026 NO ES ADAPTACIÓN, ES LIDERAZGO DIGITAL CON EVIDENCIA MEDIBLE
Este año, como una lectura de tarot, nos invita a combinar táctica (rangos, ventanas de tasa) con estrategia medible: IA con gobernanza, nube con FinOps, tokenización con liquidez y cumplimiento, ciberseguridad con resiliencia demostrable.

El liderazgo financiero ya no se mide solo por presupuestos, sino por la capacidad de auditar y demostrar valor en cada iniciativa tecnológica. El reto no es adaptarse, sino probar impacto tangible en cada decisión digital. Los líderes financieros deberán convertir estas tendencias en ventajas competitivas con evidencia medible.

En este contexto, las organizaciones que integren gobernanza digital y resiliencia medible estarán mejor preparadas para liderar.



2026 abrió con una lección clara: la frontera entre finanzas y tecnología se desvaneció. Los titulares geopolíticos movieron energía y divisas, mientras inteligencia artificial (IA), nube y tokenización marcaron el tono de inversión y riesgo.
El liderazgo financiero ya no se mide solo por presupuestos, sino por la capacidad de auditar y demostrar valor en cada iniciativa tecnológica. El reto no es adaptarse, sino probar impacto tangible en cada decisión digital.
Consultor Independiente, Profesor Cátedra y expresidenta del Comité Técnico Nacional de Transformación y Economía Digital del IMEF (2023–2025).
@GamboaSofia
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

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