La Cumbre del G7 celebrada en Évian-les-Bains, Francia, se centró prioritariamente en
reducir los desequilibrios macroeconómicos globales, mitigar crisis geopolíticas urgentes y regular las tecnologías emergentes. Bajo la presidencia francesa de Emmanuel Macron, el grupo buscó recuperar el «espíritu original» del foro como un espacio de diálogo directo para estabilizar la economía mundial, frente al proteccionismo y las tensiones comerciales.
PASADO PRESENTE Recordemos que
el G7 surgió a raíz de la crisis del petróleo de 1973. Ante la necesidad de coordinar políticas para hacer frente a esa situación, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, George Shultz, convocó a reuniones informales a los ministros de finanzas de las principales potencias occidentales.
Dos años después el presidente francés y el canciller alemán elevaron el formato e invitaron a los jefes de Estado y de Gobierno a celebrar la primera cumbre oficial en París. Participaron Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón e Italia.
El grupo
se consolidó 1976 con la incorporación de Canadá. En 1977 representantes de la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea) comenzaron a participar. En
1997 se incluyó a Rusia transformándose así en el G8,
pero en 2014, tras la anexión de Crimea, su membresía fue suspendida indefinidamente. Este año,
el mensaje del G7 a Rusia fue de una exigencia unificada para detener la guerra y lograr un acuerdo de paz con Ucrania. Trump advirtió que está dispuesto a reactivar las sanciones energéticas contra Rusia, suspendidas en abril por la tensión en los mercados tras el inicio de la guerra contra Irán.
OTRAS PREOCUPACIONES A lo largo de más de 50 años, la agenda del G7 se ha expandido para abarcar actualmente temas como el cambio climático y la transición a energías limpias, así como políticas ante conflictos geopolíticos, la regulación y el impacto de la inteligencia artificial. En este año puso sobre la mesa la
seguridad de las cadenas de suministro mediante el control de minerales críticos y tierras raras, ya que la manufactura del futuro depende de estos insumos.
El futuro de los minerales críticos —del que hemos comentado en esta publicación
Minería: sí quiero oro, plata, cobre … y minerales críticos— está marcado por una demanda en expansión exponencial, impulsada por la transición hacia energías limpias y el auge de la inteligencia artificial. Considerados activos de seguridad nacional, el dominio en su cadena de suministro está provocando una fuerte competencia geopolítica a nivel mundial.
El interés tiene que ven con la demanda. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que el requerimiento global de minerales críticos podría triplicarse para 2030 y cuadruplicarse para 2040. Materiales como el litio, níquel, cobalto, grafito y el cobre son esenciales para fabricar baterías, turbinas eólicas y paneles solares. A esto se suma el impacto de la inteligencia artificial y la digitalización, que aumentan la necesidad de materiales como la plata para sistemas de información y hardware.
El
control sobre la extracción y refinamiento de estos recursos es el centro de las fricciones entre las grandes potencias. Actualmente, China domina gran parte del mercado, controlando más del 50% de la producción de níquel, litio y cobalto, y hasta el 70-90% del procesamiento de tierras raras. Ante esta dependencia, potencias como Estados Unidos y la Unión Europea han creado estrategias para diversificar sus proveedores y asegurar el abastecimiento.
América Latina es una región clave. Países como Chile son fundamentales en la producción de cobre; México destaca por sus reservas de plata, zinc y manganeso. El futuro económico de la región dependerá de su capacidad para no limitarse a la extracción, sino en integrar valor agregado en la cadena productiva.
Por la importancia estratégica, el G7 señaló que están cooperando para impulsar proyectos de producción, procesamiento y reciclaje a lo largo de toda la cadena de suministro, por lo que promoverán el desarrollo de
proyectos coordinados mediante la agregación de la demanda y la movilización de la capacidad financiera colectiva, tanto pública como privada. El objetivo es
reducir significativamente la dependencia de un único proveedor fuera del G7 y los países socios en el caso de las tierras raras y los imanes permanentes, hasta situarla por debajo del 60 % para 2030 y seguir reduciéndola progresivamente, con la ambición de alcanzar el 50 % lo antes posible.
Respecto a otros minerales críticos establecen una
Alianza no vinculante para la Resiliencia y la Producción de Minerales Críticos. La iniciativa se basa en la Alianza para la Producción de Minerales Críticos ya existente y estará abierta a socios afines, previa aprobación de los países participantes con el fin de fortalecer la diversificación y la resiliencia de las cadenas de valor de los minerales críticos y optimizar las iniciativas existentes sobre materias primas críticas
PREOCUPACIÓN POR LA IA La otra preocupación más allá de los objetivos originales es la inteligencia artificial. Al cierre de la reunión se invitó a directivos de empresas de IA de Norteamérica, Europa, India y Japón. Con ellos en la mesa se hizo un llamado a los proveedores de servicios digitales para que desarrollen y apliquen tecnologías y sistemas que garanticen
experiencias seguras, protegidas y adecuadas a cada edad. Ya antes el primer ministro británico, Keir Starmer, había anunciado (6 de junio) que prohibirá a los menores de 16 años utilizar las redes sociales en el Reino Unido; Francia también contempla una prohibición similar. En Estados Unidos, Anthropic suspendió el acceso a la versión más potente de su tecnología en cumplimiento de una orden de Washington que invoca un riesgo de seguridad nacional.
¿Por qué? Porque si bien
la tecnología digital puede desempeñar un papel positivo para niños y jóvenes, sociedades y economías a través del aprendizaje, la ampliación del acceso a la educación y la salud, además del fomento de la creatividad y conexión social
también puede representar riesgos como contenido e interacciones ilegales e inapropiadas, lo que perjudica su salud mental y bienestar, argumenta el G7.
Pero ese no es todo el riesgo. En esta misma edición, Sofía Gamboa de la Parra señala en su artículo Gobernanza en la era agéntica: las preguntas que no se pueden evitar que la inteligencia artificial ya no solo responde preguntas, ya ejecuta decisiones, por lo tanto,
el problema no es hipotético ni lejano, ya está entre nosotros. Además, de acuerdo con
IBM, los principales riesgos de la inteligencia artificial incluyen la propagación de sesgos y discriminación, filtraciones de privacidad, desinformación a gran escala y el desplazamiento laboral, así como las llamadas «alucinaciones» (donde la IA inventa datos) y los desafíos sobre la propiedad intelectual.
No es propaganda negativa; es una realidad que presenta la empresa que ha sido un motor fundamental de la informática moderna con aportaciones como la creación de la máquina tabuladora y el código de barras, así como el disquete, el disco duro, la memoria DRAM y la inteligencia artificial Watson.
¿Y LA GEOPOLÍTICA? EL G7 dijo que mantiene su unidad y “
apoyo inquebrantable a Ucrania en la defensa de su libertad, soberanía e integridad territorial” y reafirma su solidaridad con el pueblo ucraniano al que felicita por su resiliencia y los avances logrados en los últimos meses. El Grupo está dispuestos a considerar la posibilidad de extender a Ucrania el beneficio de las licencias para permitir un aumento en su producción militar.
En ese sentido se comprometió a aumentar la presión sobre la economía de guerra rusa reforzando las sanciones, incluidas las impuestas a los sectores del petróleo y el gas. “Consideramos que este es el momento oportuno para adoptar medidas adicionales, dado que el presidente
Trump ha alcanzado un acuerdo que respaldamos para la reapertura del estrecho de Ormuz”.
Del resto de los conflictos actuales: Líbano. Apoyan los esfuerzos de los líderes libaneses para lograr el desarme de Hezbolá y el monopolio de las armas para proteger la integridad territorial y la soberanía del Líbano con las garantías de seguridad internacionales adecuadas.
Gaza. Acelerarán los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción, así como la pronta implementación de las medidas políticas y de seguridad pertinentes.
Cisjordania. Hacen un llamamiento para que cese la violencia.
Estrecho de Ormuz. Piden acelerar la diversificación de las rutas de suministro de energía para reducir la vulnerabilidad global y aumentar las reservas energéticas. Celebran el potencial de Canadá para aportar una capacidad adicional significativa a los mercados mundiales en los próximos años.
Indo-Pacífico. Subrayan la importancia de una región libre y abierta, basada en el estado de derecho, por lo que cualquier intento unilateral de modificar el statu quo, en particular mediante la fuerza o la coerción, en los mares de China Oriental y Meridional, así como en el estrecho de Taiwán deben resolverse pacíficamente a través del diálogo.
Corea del Norte. Reafirma su compromiso con la desnuclearización completa de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
En esta cumbre el petróleo resonó como en 1973, pero ahora el eco se extendió en un mundo diferente al que dio origen al G7 en el que la economía digital y la inteligencia artificial es una prioridad que implica una nueva arquitectura para
un Siglo XXI profundamente disruptivo. *Editora News IMEF.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.