Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

No cabe duda de que el presidente López añora el pasado. Durante todo su gobierno sus principales baterías han estado dirigidas a demoler todas las instituciones que le signifiquen un contrapeso; busca con ello recrear una Presidencia todopoderosa, tal como era el régimen priista del siglo XX. López, el caudillo macuspano, se parece más a Lázaro Cárdenas, quien consolidó un régimen político-económico corporativista sin contrapesos que a Plutarco Elias Calles, creador de instituciones.

El presidente se jacta de ser muy versado sobre la historia política de nuestro país. Pero su comportamiento desde la elección del pasado 2 de junio demuestra lo contrario: no aprende de los errores históricos y se empeña en repetirlos. En concreto, me refiero a lo mal que terminó el gobierno de López Portillo en 1982.
El repunte de los precios energéticos, una inflación más persistente y expectativas de mayor restricción monetaria provocaron una fuerte corrección en los mercados globales de renta fija, llevando los rendimientos soberanos a máximos multianuales. En adelante, la atención se centrará en los elementos para determinar si las presiones alcistas sobre los rendimientos continúan.