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Con base en los resultados de agosto, los Indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero ofrecen señales de estancamiento económico. Ambos mantienen niveles históricamente bajos, lo que advierte una débil tracción económica en el tercer trimestre del año que transita entre atonía y estancamiento.

En la primera mitad del año, el mercado energético global mostró una notable volatilidad influenciada por factores geopolíticos, la postura de la OPEP+ y expectativas sobre las políticas norteamericanas, así como su impacto en el crecimiento e inflación global. Los balances apuntan a un exceso de oferta en el mercado de petróleo.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.