En 2026 la inversión fija inició el año con el pie Izquierdo al caer 2.18% anual en enero, hilando 17 meses consecutivos de retrocesos y ubicándose 9.61% por debajo del máximo histórico visto en julio del 2023. Este es el mayor número de caídas anuales al hilo desde el periodo entre noviembre de 2018 y febrero de 2021, cuando la inversión se contrajo durante 28 meses consecutivos.
Por componente, la inversión en maquinaria y equipo se contrajo 8.02% anual en enero, hilando 14 meses de caídas y acumulando una contracción de 13.16% en ese periodo. De hecho, ese tipo de inversión se ubica 14.08% por debajo de su máximo histórico visto en agosto de 2024 y la caída 8.02% registrada en enero fue la mayor para un mes igual desde 2009 (23.49%) y previo a ese año desde 1995 (-27.69%).
A la inversión le ha afectado el deterioro en las expectativas económicas, la falta de estado de derecho, el debilitamiento de las instituciones, la incertidumbre respecto a la relación comercial con Estados Unidos y las reducciones en el gasto público en inversión física. La inversión es un determinante importante del PIB de largo plazo, por lo que sus constantes caídas podrían implicar que se ha reducido la capacidad productiva de México.
El panorama no luce favorable para la inversión. De acuerdo con la encuesta de las expectativas de los especialistas en economía del sector privado realizada por el Banco de México, el 0% de los especialistas encuestados en marzo consideró que es un buen momento para invertir. Solo se había registrado 0% en: octubre de 2001, febrero de 2009, noviembre 2016, mayo y octubre de 2019, marzo, abril, junio, agosto de 2020 y diciembre de 2025.
Por su parte, la inversión extranjera directa, aunque ha alcanzado máximos históricos, muestra señales preocupantes. La inversión extranjera directa cumple un papel esencial en la economía mexicana, ya que impulsa la creación de empleo, fortalece la competencia y contribuye a la modernización de la infraestructura productiva y tecnológica del país. Durante las últimas décadas ha sido un factor clave en el desarrollo de sectores estratégicos, particularmente en la industria manufacturera, donde destacan la automotriz, la de componentes electrónicos, las telecomunicaciones y las energías renovables.
En 2025 (último dato disponible), la inversión extranjera directa en México fue de 40,871 millones de dólares, récord al contemplar cifras preliminares, pero por debajo de los cerca de 48,000 millones de dólares alcanzados en 2013 con cifras revisadas. Al interior de la inversión extranjera directa de 2025 destaca que las nuevas inversiones representaron 18.0% del total, por encima del 10.8% de 2024 y de 14.5% de 2023, pero significativamente por debajo de lo observado en 2022 de 49.9% y 2021 de 45.7%. De hecho, la proporción de nuevas inversiones en 2025 se ubicó muy por debajo del promedio histórico de 42.2%.
Resulta más preocupante que en el cuarto trimestre de 2025 se registró una desinversión de 5,026 millones de dólares. Esto implica una inversión extranjera directa negativa en México, un hecho sin precedentes desde el inicio de la serie en 1980. Esto se explicó principalmente por la reinversión de utilidades, que mostró una salida de 4,103 millones de dólares, ligando dos trimestres consecutivos en terreno negativo.
Asimismo, las cuentas entre compañías registraron una desinversión de 1,060 millones de dólares en el mismo periodo. Aunque un solo dato no marca una tendencia, el hecho de ser el primer periodo en la historia con inversión extranjera directa negativa preocupa.
Los flujos anuales de inversión extranjera directa se han señalado como un indicador favorable que refleja la confianza de los inversionistas internacionales e impulsa el crecimiento económico a largo plazo. México es el principal socio comercial de Estados Unidos y posee una ubicación geográfica favorable, lo que debería facilitar la llegada de inversión extranjera.
Sin embargo, las cifras de inversión no son tan positivas al contrastarse con el tamaño de la población y la relevancia del comercio exterior en la economía. En términos per cápita, México recibe solamente 310 dólares de inversión extranjera directa por habitante, menos de la mitad de lo que captan Estados Unidos (664 dólares) o Canadá (1,232 dólares).
Incluso Chile, con una posición geográfica menos estratégica y un vínculo comercial menos estrecho con Estados Unidos, recibe más del doble de inversión per cápita que México. Además, como proporción del comercio internacional total, los flujos son reducidos: la inversión extranjera directa en México representa solo 4.2% de su comercio total, frente a 6.1% de Canadá o 12.9% de Brasil.
Esto implica que México no está captando los flujos que le corresponderían por su tamaño y apertura comercial. Si la proporción de nueva inversión extranjera directa que llega a México subiera de nuevo para alcanzar 45% del total, manteniendo los flujos de reinversión y cuentas entre compañías constantes, la inversión extranjera directa total alcanzaría cerca de 62,000 millones de dólares. Esto implica que la nueva inversión sería alrededor de 28,000 millones de dólares, representando 1.5% del PIB de México.
Cabe recordar que la inversión extranjera directa es un flujo, al igual que el PIB, por lo que la nueva inversión implicaría un crecimiento económico 1.5 puntos porcentuales mayor por año. Con esto, el PIB de México podría volver a crecer encima de 2% por año, algo muy deseable pero poco probable de alcanzar con las condiciones actuales.
*Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey. Estudió la licenciatura en economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y la maestría y doctorado en finanzas en el EGADE del Tec de Monterrey. Colabora regularmente con medios de comunicación especializados. En 2018 y 2020 fue nombrada por Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México.
Linkedin: Gabriela Siller Pagaza email: gsiller@bancobase.com Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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