Tensiones geopolíticas, inflación, tasas y política comercial en el umbral de un nuevo orden

Este artículo propone un mapa. No desde la crónica, sino desde el análisis: ¿Por qué estas cuatro fuerzas convergen ahora? ¿Qué relaciones potencialmente causales las conectan? ¿Cuáles son sus implicaciones para la economía mexicana y para quién toman decisiones en ella?
Por Víctor Gómez Ayala
Hay momentos en la historia económica en que varias perturbaciones de gran escala coinciden en el tiempo, se amplifican entre sí y reconfiguran las reglas del juego global. Estamos en uno de esos momentos.

El conflicto en Medio Oriente, la inflación que persiste más allá de lo que los modelos anticiparon, las tasas de interés que permanecen en niveles no vistos en cuatro décadas, y el giro proteccionista en la política comercial de las principales economías del mundo no son fenómenos separados: son las cuatro esquinas de un mismo tablero, y sus interacciones definen el entorno en el que México tendrá que navegar en los próximos años.

LA CHISPA GEOPOLÍTICA: MEDIO ORIENTE Y EL PETRÓLEO COMO VARIABLE MACROECONÓMICA
El conflicto desencadenado a finales de febrero de 2026, con los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y el subsecuente bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán, sacudió los mercados energéticos
con una velocidad sin precedente en la era reciente.

En menos de un mes, la mezcla mexicana de exportación acumuló un alza de más del 60%, y el 27 de marzo cruzó por primera vez en mucho tiempo la barrera de los 100 dólares por barril. El nivel no se veía desde 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania perturbó los mercados de energía a escala global.

El Estrecho de Ormuz no es un dato geográfico menor: por ahí transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y una fracción aún mayor del gas natural licuado. Su cierre efectivo, incluso temporal, constituye uno de los choques de oferta más severos que puede experimentar la economía global.

La historia enseña que estos episodios tienen dos características: generan inflación de corto plazo en energía y alimentos, y producen contracción del crecimiento global, especialmente en economías importadoras de energía. La combinación es clásicamente adversa para los bancos centrales, que enfrentan presiones en ambas direcciones de su mandato.

Para México, el choque opera con una complejidad particular. El país es simultáneamente productor y exportador de crudo, importador de gas natural, refinador deficitario, estimulador de precios de combustibles y sostenedor de dos empresas energéticas enormes (Pemex y CFE) con finanzas estructuralmente frágiles.

El instinto natural es celebrar el alza en el precio del petróleo, pero la realidad es más matizada. Nuestro análisis de los tres tableros fiscales relevantes —gobierno federal, Pemex y CFE— muestra que el beneficio neto para las finanzas públicas depende de manera crítica de la duración del choque y de la intensidad de los estímulos fiscales al IEPS que el gobierno active para proteger al consumidor.

El antecedente de 2022 es ilustrativo y cautelar: en ese año, con la guerra en Ucrania empujando los precios, el costo total de los estímulos al IEPS alcanzó aproximadamente 395,000 millones de pesos (monto que prácticamente anuló los cerca de 394,500 millones de pesos de ingresos petroleros adicionales generados en el mismo ejercicio).

La pregunta de si el episodio actual replica ese patrón o se resuelve antes de que los estímulos erosionen el ingreso no es retórica: es la variable fiscal más relevante del año.

LA INFLACIÓN QUE NO CEDE: ENTRE LA OFERTA, LA DEMANDA Y LA GEOPOLÍTICA

La inflación global lleva más tiempo del esperado en niveles elevados, por lo que es importante comprender por qué requiere distinguir tres capas que operan de manera simultánea:

1.Estructural.
El choque de oferta postpandemia (disrupciones en cadenas de suministro, escasez de semiconductores, reconfiguración de flujos comerciales) tardó más en disiparse de lo que los modelos estimaron.

2. Monetaria. Años de política de tasas muy bajas y expansión de balances de los bancos centrales dejaron un exceso de liquidez que se tradujo en presiones de demanda cuando la economía global se reactivó.

3. Geopolítica. Los nuevos choques de oferta energética añaden un componente de inflación de costos que los bancos centrales no pueden combatir directamente sin enfriar aún más la actividad.

En México, la inflación de marzo de 2026 cerró en 4.59% anual, la lectura más alta desde mediados de 2024, impulsada principalmente por el componente no subyacente, donde los alimentos y la energía concentraron las alzas. La inflación subyacente, sin embargo, continuó su tendencia desinflacionaria, cerrando en 4.45% en marzo y mostrando que las presiones de demanda no son el problema central.

Esta distinción importa para entender la respuesta de política monetaria: el Banco de México opera sobre una inflación cuyo componente dominante es de oferta, no de demanda, lo que complica la calibración del ciclo de relajación.



LAS TASAS MÁS ALTAS EN CUATRO DÉCADAS: EL PRECIO DEL TIEMPO Y LA CERTIDUMBRE
La respuesta de los bancos centrales a la inflación postpandémica fue la más agresiva en 40 años. La Reserva Federal llevó su tasa de referencia de prácticamente cero a más del 5% entre 2022 y 2023, el ciclo de alzas más rápido desde los años de Paul Volcker. El Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y la mayoría de los bancos centrales de economías emergentes siguieron trayectorias similares, aunque con distinta intensidad.

Las consecuencias de este entorno de tasas elevadas son múltiples y se retroalimentan. En las economías avanzadas, el encarecimiento del crédito ha frenado el mercado inmobiliario, presionado los balances corporativos y elevado el costo de financiamiento de los gobiernos. En las economías emergentes, el diferencial de tasas que había atraído flujos de capital hacia la periferia se comprimió, generando presiones sobre los tipos de cambio y encareciendo la deuda soberana.

Para México, el ciclo de tasas altas ha tenido una dualidad relevante. Por un lado, la política monetaria restrictiva del Banco de México, que llegó a una tasa de referencia de 11.25% en su punto máximo, contribuyó de manera determinante a anclar las expectativas de inflación y a preservar la estabilidad cambiaria.

Por otro, el entorno de tasas elevadas prolongadas actúa como freno sobre la inversión privada y el crédito, precisamente en un momento en que la economía requiere expandir su capacidad productiva para capturar las oportunidades del nearshoring y la reconfiguración de cadenas de valor. El ciclo de relajación monetaria de Banxico, iniciado en agosto de 2024, ha avanzado. La tasa de referencia se ubica actualmente en 6.75%, después de una secuencia de recortes de 25 puntos base. Nuestro análisis sugiere que el ciclo tiene espacio para continuar (un recorte adicional en junio que llevaría la tasa a 6.50%), pero el momento del siguiente recorte dependerá en última instancia de la evolución de los servicios subyacentes, la trayectoria de los precios energéticos y la medida en que la incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente continúe nublando el panorama externo.

La parte larga de la curva de rendimientos soberanos merece atención particular. Los Mbonos de largo plazo reflejan en parte la percepción del mercado sobre la credibilidad fiscal del gobierno. En un entorno en que el Precriterios 2027 revela una deuda neta del sector público en ascenso (de 53.2% del PIB en 2025 a 54.7% en 2026 y 55.0% en 2027), los rendimientos de largo plazo pueden incrporar una prima por riesgo fiscal que no desaparece con los recortes de Banxico. Esta es, quizás, la tensión más relevante para el mercado de renta fija en el horizonte visible.

EL GIRO PROTECCIONISTA: CUANDO LA POLÍTICA COMERCIAL SE CONVIERTE EN POLÍTICA INDUSTRIAL
El cuarto factor que define el entorno actual es la transformación de la política comercial global. la transformación de la política comercial global. Lo que comenzó como una disputa arancelaria bilateral entre Estados Unidos y China se ha convertido en un reordenamiento más profundo de la lógica del comercio internacional: de la apertura irrestricta hacia lo que podría llamarse una regionalización defensiva, en la que los bloques productivos se construyen no solo por ventaja comparativa, sino por consideraciones de seguridad nacional, resiliencia de suministro y competencia estratégica.

Este giro tiene efectos directos sobre México en al menos tres dimensiones:

1. Oportunidad del nearshoring. La relocalización de cadenas productivas desde Asia hacia América del Norte ha generado una primera ola de inversión manufacturera en México, particularmente en sectores de equipo de transporte, dispositivos electrónicos y bienes intermedios.

2. Presión sobre las reglas de origen y los estándares de contenido regional, que se han endurecido en la revisión del TMEC.

3. Riesgo arancelario. La política comercial de la actual administración estadounidense ha mostrado disposición a utilizar los aranceles como instrumento de presión en negociaciones no necesariamente comerciales.

Para el empresario y el inversionista mexicano, la implicación práctica de este entorno es que la certidumbre sobre las reglas del juego, que históricamente era el principal activo que ofrecía el TMEC, ha disminuido. La revisión formal del tratado en 2026 no representa una amenaza inmediata de ruptura, pero el escenario de revisiones recurrentes introduce un componente estructural de incertidumbre que eleva la prima de riesgo implícita en proyectos de inversión de largo plazo.

EL MAPA COMPLETO: CÓMO SE CONECTAN LAS CUATRO FUERZAS
Las cuatro perturbaciones descritas no operan de manera aislada: se retroalimentan de maneras que amplifican sus efectos individuales.

El choque geopolítico en Medio Oriente eleva los precios de energía,
lo que añade presión inflacionaria y complica el ciclo de relajación monetaria de los bancos centrales. Las tasas más altas por más tiempo encarecen el financiamiento y frenan el crecimiento global, reduciendo la demanda de las exportaciones mexicanas.

El entorno de bajo crecimiento global, a su vez, reduce el margen de tolerancia política para la apertura comercial, reforzando el giro proteccionista. Y el proteccionismo, al fragmentar las cadenas de suministro y añadir costos de fricción al comercio, alimenta presiones inflacionarias estructurales que son independientes de la política monetaria.

Este circuito de retroalimentación no tiene un punto de equilibrio evidente en el corto plazo. Lo que sí tiene es una lógica de gestión: los países y las empresas que mejor naveguen este entorno serán aquellos que logren identificar con precisión qué parte del choque es transitoria y qué parte es estructural, y que calibren sus respuestas de política en consecuencia.

¿HACIA DÓNDE VAMOS? ESCENARIOS PARA MÉXICO
El escenario base para México en los próximos doce a dieciocho meses combina elementos de resiliencia y fragilidad.
En el frente positivo, el país llega a este entorno con una posición fiscal relativamente sólida (el balance primario se mantiene en superávit), una inflación subyacente en tendencia descendente y un tipo de cambio que ha mostrado estabilidad. En el frente negativo, el crecimiento económico decepciona: la economía creció apenas 0.6% en 2025 y los primeros datos de 2026 apuntan a una aceleración muy modesta.

La variable que más importa monitorear en los próximos meses no es el precio del petróleo ni la tasa de Banxico: es la inversión. Si las empresas perciben que el entorno regulatorio, la disponibilidad de infraestructura energética y la estabilidad de las reglas comerciales son suficientemente sólidos, el nearshoring puede reactivarse en un ciclo sostenido de expansión productiva. Si la percepción es de incertidumbre acumulada, la inversión se pospone, y con ella el potencial de crecimiento.

En un mundo caracterizado por cuatro tormentas simultáneas, el mapa no garantiza un destino. Pero permite identificar los riesgos con precisión, anticipar los puntos de inflexión y tomar decisiones con mayor información. Eso, en última instancia, es lo que distingue a quienes navegan el entorno de quienes son navegados por él.
*Director de Análisis Económico de Casa de Bolsa Finamex
Víctor Gómez Ayala – Casa de Bolsa Finamex | LinkedIn
X
Instagran
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

Suscríbete a IMEF News

Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Te puede interesar

Tesoro de EE. UU. endurece medidas y advierte a bancos: Narcos de México usan redes chinas para lavar dinero

El Tesoro de EE. UU. alertó a bancos sobre operaciones vinculadas a cárteles mexicanos y redes chinas de lavado de dinero, tras detectar más de 312 mil millones de dólares en transacciones sospechosas.

Nueva ola de aranceles estadounidenses

Crece la incertidumbre sobre el impacto de los aranceles estadounidenses en la economía e inflación global. La Unión Europea prometió tomar represalias contra las medidas de Estados Unidos, considerando la posibilidad de desplegar el instrumento anticoerción del bloque.

El mercado laboral y los inmigrantes

En los últimos años, y sobre todo en los meses recientes de la presidencia de Trump, se está dando una caída histórica de la inmigración que está alterando el equilibrio del mercado laboral.

Tensiones geopolíticas, inflación, tasas y política comercial en el umbral de un nuevo orden

Este artículo propone un mapa. No desde la crónica, sino desde el análisis: ¿Por qué estas cuatro fuerzas convergen ahora? ¿Qué relaciones potencialmente causales las conectan? ¿Cuáles son sus implicaciones para la economía mexicana y para quién toman decisiones?

credito automotriz

Créditos automotrices en EU incluirían autos de México y Canadá

Con la aprobación en el Senado de Estados Unidos de la Ley de Reducción de la Inflación se permitiría usar créditos automotrices estadounidenses para la compra de autos producidos también en México y Canadá. El Economista.

Banxico recorta a 1.6% su expectativa de crecimiento para 2023 y espera mayor inflación

Banxico recorta su expectativa de crecimiento para 2023; el pronóstico incorpora la expectativa de una desaceleración que viene desde Estados Unidos

Visitando Romita

Como muchos, considero que la gentrificación contribuye al desarrollo urbano y económico zonal. Responde a la lógica del mercado de que los precios de la vivienda reaccionan a las variaciones de la oferta y la demanda que reflejan cambios en las preferencias de los consumidores y en las tendencias demográficas.