La tokenización consiste en representar digitalmente sobre una red blockchain la propiedad o los
derechos económicos de un activo del mundo real: bonos, fondos del mercado de dinero, inmuebles, cuentas por cobrar, materias primas…
El mercado de activos tokenizados, sin contar las stablecoins,
superó los 30 mil millones de dólares a mediados de 2026, después de crecer más de 200% en un año, según datos de la firma de seguimiento rwa.xyz. Si se suman las stablecoins, que concentran la mayor parte del valor total tokenizado, la cifra combinada ronda los 230,000 millones de dólares.
Sobre el tamaño que
podría alcanzar este mercado hacia 2030 conviene ser precisos: no hay una sola cifra de consenso. El Foro Económico Mundial calcula un escenario conservador de 10 billones de dólares. Boston Consulting Group, junto con otros socios, ha proyectado entre 16 y 19 billones. Ark Invest estima cerca de 11 billones. Y el director ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, menciona
20 billones como horizonte posible. El rango es amplio y las metodologías difieren, pero todas las proyecciones apuntan en la misma dirección: de cientos de miles de millones hoy a varios billones de dólares en menos de cinco años.
EL VACÍO REGULATORIO MEXICANO Aquí es donde la comparación con Europa resulta incómoda.
La Unión Europea cuenta desde 2024 con un marco específico conocido como MiCA, ya plenamente vigente para activos cripto. Define con claridad qué es un activo virtual, quién puede emitirlo, bajo qué requisitos de capital y transparencia, y qué protecciones tiene el inversionista.
México sigue operando bajo la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera publicada en 2018. Esa ley sí incorporó la figura del activo virtual, pero la Circular 4/2019 del Banco de México, vigente hasta la fecha, limita de forma significativa que las instituciones financieras y a las instituciones de tecnología financiera ofrezcan al público en general operaciones con activos virtuales.
En la práctica, ninguna institución regulada bajo esa ley puede ofrecer criptoactivos de forma directa a un cliente final. Las plataformas que sí lo hacen en México operan bajo otro régimen, el de actividades vulnerables en materia de prevención de lavado de dinero, no bajo un marco prudencial diseñado para activos digitales.
A inicios de 2026 distintas firmas especializadas en derecho fintech reportan
reformas en discusión: un sandbox regulatorio permanente, inclusión de NFT (o Token No Fungible) y DeFi (o Finanzas Descentralizadas), reglas sobre contratos inteligentes. Ninguna se ha traducido todavía en un marco vigente. Siete años después de su publicación original es una ley que nació para resolver el problema fintech de 2018 y hoy se le pide resolver, sin las herramientas adecuadas, el problema de la tokenización de 2026.
EL MUNDIAL 2026: ADOPCIÓN SIN REGULACIÓN Mientras
el marco regulatorio mexicano permanece en pausa, la adopción cultural de cripto en México avanza por una vía completamente distinta: el entretenimiento masivo. El 9 de junio de 2026, dos días antes del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la FIFA anunció a
Kraken como patrocinador oficial de exchange de criptomonedas del torneo.
No es la única integración,
Chainlink opera los mercados de predicción oficiales sobre los 104 partidos del torneo. Chiliz impulsa los fan tokens de selecciones nacionales a través de su plataforma Socios.com. La propia FIFA construyó su programa de coleccionables digitales,
FIFA Collect, sobre la infraestructura de la red Avalanche.
El torneo es, además, el más visto en la historia del deporte: la edición de Catar 2022 acumuló alrededor de 5,000 millones de espectadores, según cifras de la propia FIFA, y la edición de 2026, con 48 selecciones en lugar de 32, se proyecta para superar esa cifra.
Durante siete semanas,
millones de aficionados mexicanos estarán expuestos a interactuar con billeteras digitales, tokens y mercados de predicción sin que exista, en paralelo, un marco jurídico mexicano que defina con claridad qué protecciones tienen, qué pasa si una de esas plataformas falla, o bajo qué jurisdicción se resuelve una disputa. La adopción está llegando más rápido por la vía cultural que por la vía institucional.
QUIEN ESCRIBE LAS REGLAS Conviene saber de dónde viene exactamente el juego de las fichas de peltre. En 1904, una mujer llamada Elizabeth Magie patentó un juego de mesa diseñado para denunciar los peligros del monopolio de la tierra. Lo llamó
The Landlord’s Game. Tres décadas después, Parker Brothers le compró la patente por 500 dólares, sin regalías, y la convirtió, de la mano de Charles Darrow, en Monopoly.
El juego terminó celebrando exactamente lo que Magie había querido criticar: quien construyó la infraestructura comercial alrededor de la idea original terminó escribiendo su significado final. Quien la inventó quedó fuera de la historia durante casi 70 años.
La tokenización de activos mexicanos corre un riesgo parecido. Si México no construye en los próximos dos años un marco propio, claro, prudencial y con reglas de custodia definidas, la infraestructura sobre la que se tokenicen los activos del país (inmuebles, deuda corporativa, cuentas por cobrar) seguirá siendo extranjera.
Las reglas de juego las escribirán los protocolos, custodios y exchanges que ya están operando, no el Estado mexicano. Sería una repetición, en clave digital, del mismo problema de soberanía que el país ya enfrenta en banca de inversión transfronteriza y en infraestructura de nube.
TRES PREGUNTAS PARA LA MESA DEL CONSEJO Independientemente del sector de la empresa, hay
tres preguntas que un consejo de administración debería empezar a hacerse en 2026.
La primera es de exposición: qué tanto está ya la organización conectada a estos rieles a través de proveedores, clientes o subsidiarias que operan con activos digitales.
La segunda es de marco legal: si la empresa decidiera tokenizar un activo propio, inventario, cuentas por cobrar o deuda, bajo qué régimen jurídico quedaría protegido ese activo y quién respondería ante una falla técnica o de plataforma.
La tercera es de lenguaje: si el consejo cuenta hoy con el vocabulario técnico mínimo para hacer las preguntas correctas el día en el que el tema llegue formalmente a la agenda, porque para entonces probablemente ya habrá llegado primero a través de un proveedor, un cliente o un competidor.
La discusión ya no es si México participará en esta nueva infraestructura financiera, sino en qué rol: como arquitecto de las reglas o como usuario de plataformas diseñadas por otros.