Aunque no se conocían los datos exactos, era fácil tener una aproximación por el comportamiento de los indicadores mensuales del consumo privado y de la inversión fija bruta. De acuerdo a los datos recién publicados de demanda agregada, el consumo privado mostró un retroceso de 0.80% trimestral, mientras que la formación bruta de capital fijo disminuyó 1.94%, sumando cinco caídas en los últimos seis trimestres. Al interior, la inversión privada mostró una disminución de 3.46% trimestral, hilando seis trimestres de caídas y siendo el mayor retroceso desde el segundo trimestre de 2020.
En términos anuales (comparando contra el mismo trimestre del año pasado), el PIB creció 0.37%, desacelerándose del crecimiento de 1.61% observado en el último trimestre del año pasado. La inversión registró una caída de 3.00%, acumulando seis trimestres de contracción con una caída acumulada de 9.23% en ese periodo.
La inversión privada se contrajo 4.46%, mientras que la pública creció 6.66%, pero esto se debió a una baja base de comparación, pues en el primer trimestre del 2025 la inversión pública cayó 22.86%. De hecho, en los últimos cinco trimestres, la inversión pública acumula una caída de 18.02%.
Con esto, la formación bruta de capital fijo representó el 21.85% del PIB del primer trimestre, siendo la menor participación para un primer trimestre desde 2022, cuando la economía aún se recuperaba de la crisis de la pandemia. Si bien en los primeros trimestres de 2020 y 2021 la proporción también fue menor a la registrada en 2026, al excluir dichos periodos resulta que la proporción de este primer trimestre es la más baja para un periodo igual desde 2005.
Cabe recordar que la inversión es un determinante importante del crecimiento de largo plazo. Sin inversión, no hay crecimiento sostenido. Tantas caídas al hilo hacen evidente que la capacidad productiva del país ha disminuido, con lo que el PIB potencial también es ahora menor. Esto implica varias cosas, entre ellas que el crecimiento económico difícilmente podrá regresar al 2% anual observado en promedio hasta 2018 y que, la brecha de producto no es tan negativa como muchos creen.
Otro punto relevante a considerar es que la participación de la inversión en el PIB se contrajo 0.84 puntos porcentuales (pp) en el primer trimestre del 2026, caída que solo ha sido superada para un primer trimestre en: (1995 con -7.04 pp, 2001 con -1.28 pp, 2009 con -1.32 pp, 2020 con -1.50 pp y 2025 con -1.52 pp). De todos estos años, solamente la caída anual correspondiente al primer trimestre del 2025 no ocurrió durante un periodo de recesión.
Aunque la proporción de 21.85% que la inversión representó del PIB del primer trimestre de este año, ha sido menor en varios años (de 1995 a 1998, del 2000 al 2005 y del 2020 al 2022), varios de ellos se trataban de periodos de recesión o recuperación tras las caídas por la recesión.
Así, el desempeño actual de la inversión va en sentido contrario a las metas del Plan México, en donde uno de los objetivos más importantes es incrementar la inversión al 28% del PIB para 2030. De hecho, desde la implementación del Plan México, la inversión ha ido a la baja: en el cuarto trimestre de 2024, justo antes de que se anunciaran las acciones de gobierno, representaba 24.70% del PIB, proporción superior al 21.85% actual.
El mal desempeño de la inversión también puede explicarse por el comportamiento de las exportaciones e importaciones, de acuerdo a los datos de demanda agregada. En el primer trimestre, las exportaciones de bienes y servicios mostraron un crecimiento de 1.50% anual, representando el 41.91% del PIB, siendo la mayor proporción en registro observada en un primer trimestre.
Este dato visto de manera aislada podría tomarse como algo muy positivo. Sin embargo, las importaciones subieron 16.03% anual, siendo el mayor avance desde el tercer trimestre de 2021, acumulando cuatro trimestres consecutivos de incrementos anuales. Como consecuencia, las importaciones representaron el 50.73% del PIB, ubicándose por encima del 50% por tercer trimestre consecutivo por primera vez en registro, pues la proporción nunca había sido superior al 50% antes del tercer trimestre del 2025.
Esto significa que la contribución al PIB en el primer trimestre del año es la mayor para un periodo igual desde que hay datos disponibles. Así, las proporciones de las exportaciones e importaciones se encuentran en máximo históricos. Sin embargo, el incremento en el último año para las exportaciones fue de 0.49 puntos porcentuales, mientras que para las importaciones de 6.76 puntos porcentuales.
Esto se debe al impulso que ha tenido las exportaciones de equipo de cómputo, pero que han estado apoyadas en la importación desde Asia de insumos para ese sector, aportando solo un bajo valor agregado en México. Si las exportaciones hubieran tenido un alto valor agregado, hubiera sido necesaria una mayor inversión, lo que habría evitado o moderado la caída del PIB del primer trimestre.
* Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey. Estudió la licenciatura en economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y la maestría y doctorado en finanzas en el EGADE del Tec de Monterrey. Colabora regularmente con medios de comunicación especializados. En 2018 y 2020 fue nombrada por Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México.
Linkedin: Gabriela Siller Pagaza email: gsiller@bancobase.com Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
Suscríbete a IMEF News
Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.