¿Quién trabaja más y gana menos? El marcador: mujeres 83-hombres 66

En México, estimar la correcta medición de la contribución económica de las mujeres no ha sido fácil ya que su participación es mayoritaria en el sector informal, pero esta situación comienza a cambiar. Investigaciones recientes indican que las mujeres trabajan 17 horas más por semana que los hombres en el mercado laboral y/o en el hogar, dejando el marcador: mujeres 83-hombres 66 horas semanales. Los datos apuntan a que hay una necesidad de corresponsabilidad entre empresas, gobierno y hogares, así como soluciones tripartitas.
Por Joana Chapa, Grissel Olivera y Edgardo Ayala
Lo anterior es resultado del Análisis del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado (TDNR) y del trabajo productivo (fuera de casa, en el mercado laboral) de las mujeres y los hombres con base en la Encuesta del Uso del Tiempo 2019 y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2018, ambas del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) para la que un equipo de investigadores hizo una estimación de modelos econométricos para asignar un valor económico al TDNR, así como al trabajo de los empleadores, los cuenta propia y los trabajadores sin pago, tanto para las mujeres como para los hombres.

Los resultados indicaron que a lo largo de 10 años la carga de TDNR ha incrementado tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, las brechas de género persisten ya que una mujer destina más del doble de tiempo al TDNR que los hombres, 45 horas a la semana contra 20 horas.



LOS NÚMEROS HABLAN
Del TDNR se encontró que la mitad se dedica al cuidado de los niños, personas con capacidades diferentes y personas adultas mayores. De éstas, las mujeres dedican 29 horas a la semana y los hombres 13. La preparación de alimentos y las tareas de cuidado y apoyo a niños y adultos mayores son las actividades que más contribuyen a la amplificación de la brecha debido a que las horas semanales que las mujeres asignan adicionalmente son 8.2 y 7.0 respectivamente.

El valor total del TDNR en 2019 fue de 5.2 billones de pesos equivalentes a 22.6% del PIB de ese año, de los cuáles 3.2 billones es TDNR de las mujeres, o 13.8% del PIB, y 2 billones o 8.7% de los hombres.

El análisis sugiere que existe discriminación salarial en el país, las mujeres ganan 5.0% menos que los hombres en igualdad de circunstancias como escolaridad, experiencia, edad, entre otros. Esto se amplifica en el sector informal, donde la diferencia salarial sin justificación llega al 6.6%.

En 2018, en el agregado incluir el valor económico del trabajo realizado por los autoempleados, empleadores y trabajadores sin pago provoca que la participación del pago al trabajo en el valor agregado bruto se incremente de 26.1 a 47.6%, y si adicionamos el valor del TDNR se llega al 57.1%. Por género, el 40% del pago al trabajo es para las mujeres y el restante 60% para los hombres.

Los resultados del estudio realizado por la Facultad de Economía de Universidad Autónoma de Nuevo León y el Tecnológico de Monterrey en colaboración con el Instituto Municipal de las Mujeres Regias permiten identificar la heterogeneidad del empleo por género y por sector económico. Los servicios educativos y otros servicios (excepto actividades gubernamentales) son las actividades productivas que provocan la mayor expansión en el ingreso de las mujeres. Cabe comentar que, en el sector de otros servicios se contabiliza el trabajo doméstico remunerado.

En contraste, los servicios profesionales, científicos y técnicos y el sector agropecuario son las actividades económicas que tienen los mayores efectos multiplicadores en el ingreso de los hombres.
Existe discriminación salarial en el país: las mujeres ganan 5.0% menos que los hombres en igualdad de circunstancias como escolaridad, experiencia, edad, entre otros. Esto se amplifica en el sector informal, donde la diferencia salarial sin justificación llega al 6.6%.
El valor total del TDNR en 2019 fue de 5.2 billones de pesos equivalentes a 22.6% del PIB de ese año, de los cuáles 3.2 billones, 13.8% del PIB, corresponde a las mujeres y 2 billones o 8.7% a los hombres.

IMPLICACIONES
Es evidente que México es un país desigual en muchos sentidos; por ejemplo, en los índices de Gini se ubica en niveles cercanos al 0.5; regionalmente, existen entidades federativas con rentas per cápita comparables con países europeos y otras con naciones de África. En términos de equidad, en general, persisten brechas en la carga de trabajo y los salarios están en franca desventaja para las mujeres, lo que requiere corresponsabilidad entre los diferentes actores económicos:

Empresas
•Flexibilizar el trabajo como estrategia para incrementar la participación de la mujer en el mercado laboral.

•Promover programas de capacitación en el manejo de herramientas digitales.

•Construir ambientes de trabajo donde se respeten los horarios laborales.

•Rediseñar las políticas de promoción basadas en soportar largas jornadas de trabajo y estar disponible a cualquier hora, por otras por resultados y potencial laboral.

•Acreditarse como empresa con ambientes laborales incluyentes.

Gobiernos
•Adoptar clasificaciones presupuestales desde la perspectiva de la Economía de los Cuidados.

•Definir asignaciones presupuestales de recursos en infraestructura desde una perspectiva de género.

•Promover la creación de mercados de estancias infantiles y para personas adultas mayores mediante subsidios que sigan a los hogares que demandan estos servicios.

•Diseñar herramientas educativas para la población en general que promuevan la inclusión, la participación laboral femenina y la corresponsabilidad masculina en las tareas del hogar.

Hogares
•Visibilizar la importancia del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado para fomentar la corresponsabilidad de todos los miembros de la familia en las tareas del hogar.

•Educar a los hijos en la erradicación del machismo y los estereotipos sobre los roles de los géneros.

El sector informal ha presentado obstáculos para cuantificar la participación de la mujer en la economía, no obstante hay avances en lo que el interés que demuestren los actores económicos mencionados para solucionar el problema es y será importante para continuar con los análisis y mejorar las metodologías que nos permitan no solo presentar los números y sus circunstancias, sino mejorar las propuestas y a hablar de resultados equitativos e incluyentes para emparejar el marcador en términos cuantitativos y cualitativos.

Referencias
Campos, Vazquez, R. (2022). Desigualdades. Grano de Sal ISBN:978-607-99747-9-4.
Chapa Cantú, J., & Ayala Gaytán, E. (2018). Valoración del Trabajo y equidad de género en México. Pearson ISBN:978-607-32-4403-9.
Flegg, T., & Webber, C. (1997). On the appropiate use of location quotients in generating regional input output tables: Reply. Regional Studies, 31(8), 795-805.
Flegg, T., & Webber, C. (2000). Regional size, regional specialization and the FLQ formula. Regional Studies, 34(6), 563-569.
*Joana Chapa es Directora de la Facultad de Economía, Universidad Autónoma de Nuevo León. Grissel Olivera y Edgardo Ayala son docentes e investigadores del Tecnológico de Monterrey.
El estudio se realizó en colaboración con el Instituto Municipal de las Mujeres Regias.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

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