Desde un enfoque del gasto, que permite desagregar el PIB en consumo, inversión, gasto público y exportaciones netas, se observa lo siguiente:
CONSUMO PRIVADO
Mostró un crecimiento anual de 2.61% en mayo, acumulando un crecimiento en el año de 2.41%
impulsado por el crecimiento del consumo de bienes importados, que acumula un avance de 11.35%, respaldado por la apreciación del peso en la primera mitad del año respecto al mismo periodo de 2025. En contraste, el consumo nacional acumula en el año un crecimiento de solo 0.18% hasta mayo, con el consumo de bienes creciendo 0.12% y el de servicios 0.21%.
La debilidad del consumo nacional es particularmente evidente en el desempeño de las actividades terciarias.
Según el Indicador Global de la Actividad Económica de junio, se registraron caídas mensuales en comercio al por menor (-1.27%), servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas (-1.25%), servicios financieros y de seguros (-1.17%), servicios de transportes, correos y almacenamiento (-0.74%) y servicios de esparcimiento, culturales y deportivos (-0.45%).
La debilidad del consumo es consistente con el deterioro del mercado laboral.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de julio indica que en el año el empleo total acumula un crecimiento de 377,765 posiciones, pero esto es el resultado neto de un crecimiento del empleo informal de 1,154,265 y una caída del formal de 776,501 puestos.
A la par, la tasa de ocupación en el sector informal,
que mide personas ocupadas en unidades económicas informales, alcanzó un máximo histórico de 31.10%. Esto refleja la ausencia de oportunidades en el sector formal,
obligando al desplazamiento de los trabajadores hacia unidades económicas estructuralmente menos productivas.
Otro factor que impacta la capacidad de consumo es la caída del poder adquisitivo de las remesas,
con un retroceso anual en junio de 7.96% a raíz de la apreciación del peso, el impacto de la inflación y la política de deportaciones de la administración de Donald Trump.
El deterioro del mercado laboral y la caída de las remesas no solamente se refleja en el consumo. Entre enero y julio, los retiros por desempleo de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) sumaron 27,052 millones de pesos, un crecimiento real de 23.4%
respecto al mismo periodo del año anterior, su mayor nivel para un periodo igual desde que se tiene registro (2005).
En el acumulado del año a julio, los retiros por desempleo como proporción de los recursos administrados por las Afores alcanzaron 0.31%, solo superado en 2009
cuando alcanzó 0.32% debido al impacto de la Gran Recesión.
Al interior, los retiros correspondientes a julio se ubicaron en 4,610 millones de pesos, con un incremento real de 24.8% anual, el monto más alto para un solo mes del que se tiene registro. Cabe recordar que el retiro por desempleo permite a los trabajadores disponer de una parte de su ahorro tras registrar al menos 46 días sin cotizar ante el IMSS, y solo puede realizarse una vez cada cinco años.
Los indicadores de crédito también reflejan deterioro.
El IMOR ajustado de las tarjetas de crédito, que se calcula dividiendo la cartera vencida más la suma de 12 meses de quitas y castigos entre la cartera total más la suma de 12 meses de quitas y castigos, ha mostrado una tendencia al alza en los últimos meses alcanzando en febrero un nivel de 13.35%, el mayor desde enero de 2022. Es importante recordar que las personas optan primero por dejar de lado los créditos sin colateral, como tarjetas de crédito.
INVERSIÓN FIJA BRUTA
Acumuló hasta mayo una contracción de 0.50% respecto al mismo periodo del año pasado, con una caída de 3.98% en la inversión en maquinaria y equipo.
Una nota positiva al interior son las cifras de inversión en construcción que acumulan un crecimiento de 2.68%,
principalmente de la inversión no residencial con un crecimiento del 3.44%.
Esto está asociado a un mayor gasto en construcción ante proyectos del sector público.
De acuerdo con información a junio de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, que considera información de empresas formales en el sector, la producción de contratistas del sector público creció 32.61% anual, en contraste con la producción de contratistas del sector privado que se contrajo 1.59%.
Por tipo de obra, el crecimiento se concentró en infraestructura de agua, riego y saneamiento (+40.35%), electricidad y telecomunicaciones (+37.60%), transporte y urbanización (+29.85%) y petróleo y petroquímica (34.12%).
Es una buena noticia para México que la inversión encuentre algo de impulso en el sector público a través de la construcción de infraestructura, lo que podría tener un efecto multiplicador sobre el resto de la economía.
Lo que preocupa es la sostenibilidad de este gasto,
en un contexto en que el gobierno también debe priorizar la consolidación de las finanzas públicas ante el riesgo de recortes de la calificación crediticia y pérdida del grado de inversión.
El crecimiento sostenido de la inversión debería provenir del sector privado que, a su vez, tiende a ser el más eficiente en la asignación de recursos hacia actividades más productivas y de mayor impacto económico.
EXPORTACIONES
Registran un crecimiento acelerado.
En los primeros siete meses de 2026, las exportaciones totales crecieron 27.68% anual, su mayor avance para un periodo igual desde 2010. El crecimiento en lo que va de 2026 está impulsado por el componente no petrolero, con un crecimiento de 28.74%, ante el avance de 42.16% de las exportaciones manufactureras no automotrices, en donde se encuentran las exportaciones de equipo de cómputo.
Los datos generales continúan mostrando un desempeño a simple vista muy positivo.
Sin embargo, el valor agregado en México de las exportaciones de equipo de cómputo es bajo, por lo que, a pesar de su fuerte crecimiento, persiste el deterioro del perfil de exportación mexicano.
Lo anterior se refleja en un fuerte crecimiento del valor de las importaciones de bienes intermedios,
ya que la mayor parte del valor agregado se crea en economías del este asiático, principalmente Taiwán, Vietnam, Corea del Sur, Malasia y Tailandia, y en Norteamérica, especialmente en Estados Unidos.
Desde estos países se importan insumos clave, que atraviesan un proceso de ensamble final en México para ser exportados principalmente a Estados Unidos. En los primeros siete meses del año, las importaciones totales crecieron 25.57%, su mayor avance desde el 2021.
Ante el crecimiento de las exportaciones más acelerado que el de las importaciones, en lo que va de 2026 la balanza comercial mostró un superávit de 9,254.96 mdd.
Lo anterior se debe a la balanza no petrolera con un superávit de 28,143.62 mdd, el mayor para un periodo igual en registro.
Esto es una buena noticia, pues a pesar de que las exportaciones de equipo de cómputo contienen poco valor agregado en México, al ser montos muy elevados, se refleja positivamente en un superávit comercial,
lo que favorece al crecimiento económico. Aun así, esto ha sido insuficiente para impulsar la actividad manufacturera que registra deterioro en otros sectores y a junio tuuvo una caída anual de 1.16%, acumulando 12 meses consecutivos de contracciones.
LOS NÚMERO SUGIEREN
Así, los indicadores mensuales de la actividad económica sugieren que el sector servicios sigue débil, al igual que la manufactura, mientras que la construcción sigue subiendo,
en un efecto de baja base de comparación por las caídas del año anterior y por las obras del sector público que en junio subieron 32.61% anual, mientras que las del sector privado registraron una contracción de 1.59% acumulando ocho meses consecutivos a la baja.
Aunque las proyecciones del PIB para este año son más altas, tampoco están para echar las campanas al vuelo. La estimación puntual de Banco de México de 1.5% implica crecimientos trimestrales promedio de 0.16% para el tercer y cuarto trimestre, mientras que la parte baja del intervalo (1.0%) implica al menos una contracción trimestral del PIB.
* Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey. Estudió la licenciatura en economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y la maestría y doctorado en finanzas en el EGADE del Tec de Monterrey. Colabora regularmente con medios de comunicación especializados. En 2018 y 2020 fue nombrada por Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México.
Linkedin: Gabriela Siller Pagaza
email: gsiller@bancobase.com
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