Un perfil de Jack Ma, el magnate que vino de China

La nueva Nao de China es una red global llamada Alibaba. Su capitán, Jack Ma, cederá el timón este otoño, en plena guerra comercial entre China y EU. ¿Cambiará su destino?

POR DINO ROZENBERG

El valor de Alibaba equivale al PIB de Argentina, y para 2035 podría convertirse en la quinta economía del mundo después de Norteamérica, China, Europa y Japón, porque Jack Ma, creador de este inmenso y poco entendido corporativo chino, no piensa en una gran empresa, sino en una verdadera economía. Y lo está logrando con una combinación de visión, imaginación, perseverancia y, por qué no, suerte. Jack Ma, como otros de su talla, es un fuera de serie. Con lo relevante y lo anecdótico de su vida ya se ha construido una leyenda: con apenas 54 años (nació en China en 1964), sus biógrafos citan una y otra vez sus tragicómicos fracasos en las escuelas y sus sucesivos rechazos de Harvard; su modesta posición como profesor, y la forma en que aprendió a hablar inglés: durante nueve años fue en bicicleta a un hotel para turistas extranjeros, a quienes ofreció paseos gratis a cambio de practicar el idioma.

Nunca pudo entrar a Harvard, aunque se presentó una decena de veces, pero asegura que quizá un día tenga la ocasión de dar clases en esas famosa universidad. También llama la atención su profundo conocimiento del tai chi y aseguran que no solo dio clases, sino que es reconocido como un experto en artes marciales. En varias entrevistas con el periodista Charlie Rose, para CBS, lo mismo en Davos que en el evento Gateway 2017, ha salido a la luz su fascinación por el personaje principal de la película Forrest Gump (Dir. Robert Zemeckis, 1994) —la que asegura haber visto muchas veces—, un antihéroe con limitaciones intelectuales, entre inocente y atrevido, a quien le pasan las cosas más imprevistas en la guerra, la pesca o la Casa Blanca.

En la historia de Ma se enfatizan sus avatares como trabajador sin suerte. Maestro de profesión, lo rechazaron en 30 empleos diferentes, en la academia de policía se burlaron de él, y ni siquiera pudo conseguir un empleo en un restaurante de franquicia. Pero eso no lo venció, y al final las cosas cuadraron de tal manera que se convirtió en el primer empresario chino en las portadas de las principales revistas de negocios. Fundó Alibaba en 1999 y ahora tiene una fortuna personal estimada en 35,000 millones de dólares (mdd).

LA MAGIA OCULTA EN EL INTERNET

Cuando comenzó a construir sitios web para sus amigos, en los años 90, es posible que ni siquiera él mismo imaginara el poder y la extensión que el internet habría de alcanzar en unos cuantos años. Un día reunió en su departamento a un grupo de amigos y los convenció de aportar lo que pudieran para fundar Alibaba, uno de los mercados de proveedores —marketplace— más grandes del mundo, con operaciones en 200 países. Hasta el nombre parece salir de un sueño: según cuenta, en un bar de San Francisco le preguntó a la camarera qué le sugería la palabra, y ella contestó el bien conocido “ábrete sésamo”. Entonces se convenció de que había dado en el clavo, porque el nombre serviría para abrir un mundo de oportunidades para miles de negocios.

Menos conocido es el hecho de que Jack Ma anunció, en 2018, que dejará la presidencia ejecutiva de la empresa a Daniel Zhang (CEO del imperio Alibaba), pero será en septiembre próximo. El nombramiento, hecho con antelación para no asustar a los inversionistas globales, ha estado lejos de significar un descanso para Ma.

En una charla con Rose, bromeó y dijo que se había imaginado en las playas y paseando, pero que en realidad ha viajado todo el tiempo para aprender el oficio de ser presidente del Consejo.

En 2017, Ma fue nombrado miembro del Partido Comunista Chino, que lo calificó como uno de
los “destacados arquitectos del socialismo con características chinas”. Quizá pesó su contribución al programa de inversiones euroasiáticas Ruta de la Seda, del presidente Xi Jinping. Quienes entienden el complejo fenómeno chino afirman que unirse al partido puede resultar de utilidad para que los empresarios privados se abran camino en esa economía estatal.

A pesar de los elogios, sigue siendo un hombre discreto y apacible, y no parece probable que en el futuro vayan a descubrirle un lado oscuro con abusos o malas costumbres. En realidad, parece convencido de que lo que hizo no tiene un gran mérito personal, y que más bien estuvo en el momento correcto y tuvo suerte, como Forrest Gump. En una conferencia que dio en Argentina, dijo: “Hoy hay muchos libros que hablan de Alibaba, aunque no creo que la mayoría entienda en realidad de qué se trata. Si yo tuviera que escribir un libro sobre mi empresa, le pondría Los mil y un errores de Alibaba”.

ABRIR NUEVOS CAMINOS
AL COMERCIO GLOBAL


Con Charlie Rose, en 2017, tuvo la paciencia de explicar el corazón de Alibaba y de sus negocios asociados. Alibaba es, sobre todo, un marketplace, es decir, un mercado de proveedores donde venden al consumidor 
final –primordialmente al mayoreo– muebles, 
ropa o maquinaria industrial. Su función principal es poner en contacto a fabricantes y consumidores, para que compren y hagan negocios entre sí. En eso se diferencia de Amazon, que tiene sus propios almacenes, y se asemeja a eBay o Mercado Libre, aunque estos dedicados a ventas entre particulares.

Cuando Ma entendió el potencial del comercio electrónico, pensó que sería una buena acción crear un espacio para que empresas chinas pequeñas y medianas pudieran exhibir sus productos, y venderlos donde fuera. Contrario a lo que es usual en Occidente, donde se privilegia el éxito económico individual, a través de Alibaba se impulsa el espíritu colectivo, que se fortalece al sacar a miles de personas de la pobreza y convertirlas en empresarios.

Alibaba se centra en la diversificación, diversificación y –a diferencia de Amazon– se define como un holding de plataformas online. Alibaba promueve el e-commerce de casi todos los tipos, es decir, con el consumidor, con las empresas, entre consumidores y entre empresas (B2C, B2B, C2C, C2B).

Acerca la tienda física al consumidor online y ofrece artículos de sencillos a complejos, incluyen- do materias primas: casas para armar, máquinas industriales, instrumentos musicales y equipos médicos dentro y fuera de China, que es su negocio principal y representa casi 80% de sus ventas.

Con echarle un vistazo al catálogo se puede
ver que una buena proporción de la oferta es de productos sencillos, ropa o calzado de marcas des- conocidas o incluso clonadas de otras europeas o estadounidenses; lo mismo con aparatos eléctricos y de electrónica de marcas libres. Son mucho más baratos y los compradores están dispuestos incluso a esperar entregas que pueden tardar varias semanas (y en ocasiones, según se ve por las quejas de los usuarios, ni siquiera llegan completas o con la calidad esperada).

Una vez que el mercado tomó vuelo, Jack Ma comprendió que a su modelo le faltaban eslabones: los fabricantes no tenían un sistema de pagos a su alcance y eso dificultaba las transacciones globales, de manera que incursionó en el negocio con Alipay, que es su propio canal financiero.

En el siguiente paso asumió la logística y los embarques, con AliExpress, para apoyarlos en las entregas. En la etapa actual, centrada en comunicaciones y sitios web, Alibaba tiene presencia en la nube informática (cloud), gracias a la cual puede sostener y alojar a sus clientes.

Su nueva incursión, reciente, es en el negocio de medios y entretenimiento. El empresario le explicó a Rose que no entró a esos negocios porque hubiera más dinero para ganar, sino porque era necesario para completar el modelo de negocio y servir a
sus clientes, que –insiste– están en el centro de su estrategia. En la charla del Gateway 2017 cuestionó a las empresas occidentales que dedican demasiado tiempo a tener contentos a los directores y a los accionistas, cuando de lo que se trata es de hacer felices a los clientes.

En otras ocasiones ha hablado de las quejas como motor para la innovación: donde hay una queja de un cliente o un proveedor, es posible que haya una oportunidad de mejora. Y agrega que los líderes y las personas exitosas nunca se quejan y siempre son optimistas.

Con todo y sus deseos de agradar primero al cliente, también los accionistas están felices con el comportamiento del negocio. En febrero de 2015, las acciones de Alibaba (BABA) en la Bolsa de Valores de Nueva York cotizaban en 85.12 dólares, y en enero de 2018 tocaron un máximo de 204.29 dólares (en diciembre 14 de 2018, 140 dólares). No es un mal retorno para un empresario que piensa primero en los demás.

 

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