¿Tu empresa conoce sus riesgos?

ILUSTRACIÓN: Jacobo R. A

Existen cinco modelos que se deben considerar para controlar los conflictos.

Por Juan Antonio Pliego López, Socio y secretario del Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas | japliego@planigrupo.com

En entornos económicos como el actual, resulta imprescindible contar con una clara estrategia en temas de diversificación y control de riesgos. Por ello y con la finalidad de clarificar las estrategias que las empresas puedan tener respecto al tema, el Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas del IMEF ha definido ciertas líneas de acción que han resultado beneficiosas para un correcto mapeo de riesgos dentro de la organización.

Considerando que los riesgos, al igual que la industria, siempre se encuentran en una constante evolución, es necesario en muchos casos implementar o innovar modelos disruptivos para mapear, determinar y controlar el riesgo. Existen cuatro frentes que, pese a una clara evolución tecnológica, debemos considerar, y a estos añadiremos un quinto:

Riesgos de mercado: Se refieren a la fluctuación inherente que tendrá el activo con respecto a su valor dentro de su entorno comercial.

Riesgo de liquidez: Surgen cuando uno de los contratantes no cuenta con suficiente flujo de efectivo para hacer frente a sus obligaciones financieras inmediatas.

Riesgo crediticio: Implica el incumplimiento de pago por alguna de las partes comprometidas mediante un contrato.

Riesgos operativos: Se aplica cuando existe algún incidente en los procesos operativos o administrativos o en su defecto una falla en los sistemas de la organización.

Riesgo Tecnológico: Está vinculado a la ciberseguridad y al manejo de la data, este riesgo engloba los procesos tecnológicos de la empresa y la vulnerabilidad que presenta ésta.

Dentro de la operación continua de la empresa, el equipo directivo siempre deberá estar alerta ante cualquier variación dentro de sus métricas. La detección oportuna determinará la eficacia de su resolución. Para ello es importante que cada organización establezca de acuerdo a su tamaño y giro las distintas métricas o áreas de maniobra dentro de las cuales podrá tomar acción.

En el caso de que el riesgo no controlado sea una realidad dentro de la empresa, la alta dirección deberá definir si éste se debe transferir (enviar el riesgo a un tercero), evadir (detectar las operaciones o procesos que lo provocaron y tomar medidas correctivas para evitar futuros casos) o contener (prepararse para un control de daños y enfrentarse a la potencial pérdida).

Para el Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas y sus integrantes, un punto de coincidencia ante la necesidad de controlar el riesgo empresarial, es adoptar estrategias que logren contenerlos, como lo son:

  • Hacer un correcto uso del big data para analizar todas las variables y fuentes de riesgo en operaciones financieras.
  • Desarrollar distintos escenarios y pronósticos con base en la información previamente analizada, a manera tal que se puedan anticipar riesgos futuros.
  • Recurrir a mecanismos y herramientas que den certeza y cobertura ante posibles riesgos que no puedan controlarse, como lo serían coberturas cambiarias, coberturas de tasa y fianzas, entre otras.
  • Finalmente, evaluar los efectos dentro de la organización haciendo uso de estos mecanismos y herramientas contra los posibles daños que se hubiesen podido presentar considerando los escenarios previamente desarrollados.

Cada empresa opera de forma distinta, razón por la que es complejo determinar que todos los mecanismos y métricas de control de riesgo aplican para todos los giros de negocio. Sin embargo, todas coinciden en lo siguiente:

  • Nombrar a un responsable del análisis y gestión del riesgo de forma interna o no a la empresa; comúnmente esta responsabilidad recae sobre la dirección financiera.
  • Determinar líneas de trabajo y planes de acción para controlar y gestionar el riesgo y que vayan de la mano a las necesidades y capacidades de la empresa. Entre más sean, el grado de eficacia será mayor.
  • Desarrollar modelos y evaluaciones dinámicas que puedan dar mayor claridad y certidumbre a las medidas adoptadas por la empresa para el control y gestión del riesgo.

La correcta gestión y desarrollo de un plan de negocios ayudará a tener un panorama más claro de los riesgos que puedan presentarse. La incertidumbre es inevitable, pero con mecanismos y planes de acción, puede ser predecible.

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