La guerra fría por la tecnología

Lo que está en juego es muy sencillo: el país que decida los estándares para 5G ganará una ventaja competitiva enorme y podrá desarrollar innovaciones más fácilmente utilizando dichas tecnologías. Son los hilos que tensan la guerra comercial entre EU y China.

Por MELISSA DANDELION

El 5G es la siguiente gran oleada tecnológica: será la red por la que los dispositivos se conectarán entre sí, para interactuar con algoritmos y con los humanos. La quinta generación de las comunicaciones inalámbricas es, también, el centro de la batalla por la supremacía tecnológica, una lucha intensa protagonizada por China y Estados Unidos (EU).

Se ha dicho que China controla alrededor de 35% de las patentes esenciales para tecnología 5G a escala global (vía la consultora iPlytics). De nacionalidad china, Huawei es, hasta el verano del año en curso, el segundo productor mundial de teléfonos móviles inteligentes y el primero en material de punta para las redes.

Es quien más desarrollos maneja no sólo en dispositivos móviles, sino en la infraestructura que se requiere para desarrollar esta forma de comunicación.

Washington ha demostrado una particular tensión sobre este tema. En abril de 2018 impuso sanciones contra el fabricante chino ZTE y meses más tarde, en diciembre de 2018, también volvió sus acusaciones contra Huawei, apuntando que sus dispositivos se prestaban a labores de espionaje por parte de China, hecho que ponía en riesgo la seguridad nacional de EU. Las acusaciones se convirtieron en acciones en ese mismo mes cuando, a petición del gobierno estadounidense, las autoridades canadienses detuvieron a Meng Wanzhou, hija del propietario de Huawei y CFO de la misma empresa.

Cuatro meses después, EU incluyó a Huawei en la “lista negra” para impedir que tenga acceso al mercado estadounidense y, de paso, dificultar su relación con otros proveedores en el mundo.

No obstante, Huawei dará la batalla. Está por lanzar su propio sistema operativo para sus sistemas móviles, y ya bajo el veto estadounidense ha cerrado tratos de infraestructura para 5G con España y, al cierre de esta edición, estaba en tratos con Rusia.

Si bien las relaciones de las tecnológicas chinas podrían verse obstaculizadas en Europa, todo parece indicar que no será así. Emmanuel Macron, presidente de Francia, lo explicó así: «Nuestra perspectiva no es bloquear a Huawei ni a ninguna compañía», dijo en una conferencia de tecnología en París. “Francia y Europa son pragmáticas y realistas. Creemos en la cooperación y el multilateralismo. Al mismo tiempo, somos extremadamente cuidadosos con el acceso a la buena tecnología y para preservar nuestra seguridad nacional y todas las reglas de seguridad «.

Desde su llegada en 1998 a Kenia, Huawei se convirtió en un importante actor en África, donde opera en 40 países. Desarrolló tecnologías 5G en Egipto, con motivo de la Copa Africana de Naciones.

Si ZTE perdió la batalla comer
cial por la supresión comercial, todo parece indicar que Huawei contará
 una historia distinta. Un análisis de Philippe Waechter, economista en jefe de Ostrum Asset Management, filial
de Natixis IM, comenta China aprende rápido: hace 20 años era una gran copiadora de tecnología, que estudiaba con ingeniería reversible. Hoy, es un gigante tecnológico que dará la batalla por extender el imperio tecnológico que ha desarrollado a base de patentes propias: “Este tipo de situación podría haber surgido con Japón hace unos años, pero Japón siempre se mantuvo dentro de la esfera de influencia de Estados Unidos… y no se puede decir lo mismo de China. El país tiene un gran mercado interno, mientras que el desarrollo fuera del país es vasto, por lo que ahora puede generar un impulso tecnológico autosuficiente”, observa Waechter.

Lo que está en juego es muy sencillo: el país que decida los estándares para estas nuevas tecnologías ganará una ventaja competitiva enorme. “Ninguno de los dos países está dispuesto
a ceder, por lo que un acuerdo parece poco probable, a menos que la economía china sufra una desaceleración grave, pero esto no es parte de nuestro escenario”, añade el análisis de Natixis.

El desarrollo de las innovaciones de 5G a escala masiva probablemente requerirá el uso de tecnología china, y esto detonará más tensiones con EU.

¿Es este un destino fatal? No necesariamente. No se ha descartado un acuerdo entre los mandatarios Xi Jinping y Donald Trump. Este último, incluso, ha dicho que podría haber un “rápido final” de la guerra comercial con China.

El 14 de junio del año pasado la tecnología de redes de datos móviles 5G obtuvo la luz verde operar en forma comercial gracias a la aprobación de los estándares que la hacen funcionar por parte de un organismo técnico llamado 3rd Generation Partnership Project (3GPP) conformado por empresas de telecomunicaciones, fabricantes de dispositivos móviles y equipo para redes de telecomunicaciones. Naciones como Corea del Sur y Estados Unidos han hecho algunos despliegues iniciales de estas redes, aunque se estima que hacia 2020 iniciará el lanzamiento masivo de estas redes en todo el mundo.

En oficinas de propiedad intelectual en todo el mundo se protagoniza una carrera silenciosa por registrar patentes relacionadas con esta tecnología 5G. Empresas de Asia, Norteamérica y Europa invierten recursos para desarrollar sistemas de procesamiento y transmisión de radiofrecuencia, modulación de señales y métodos de transmisión y procesamiento de datos. Países asiáticos como China, Japón
y Corea del Sur están liderando esta carrera, literalmente desde atrás.

LA BATALLA DE LOS ARANCELES

La campaña de Donald Trump para aplicar nuevos aranceles a China (decisión que aplicó apenas durante unas semanas y canceló durante la reunión del G20 ocurrida en junio de este año) reflejó algo más que su postura frente a los avances tecnológicos.

Su decisión también se relaciona con el propósito de regresar el empleo a EU, especialmente al sector manufacturero, y también aliviar la dependencia estadounidense de China.

El país tenía un déficit comercial 
de 419,000 millones de dólares (mdd) con China en 2018, debido a las fuertes importaciones de bienes a EU, mientras que, por el contrario, las compañías estadounidenses batallaban para exportar lo suficiente hacia China.

El otro lado de este superávit comercial chino con EU, anota un análisis de Natixis, estaba financiando la economía de EU a través de las compras de bonos del Tesoro estadounidense en particular: la relación entre Estados Unidos y China se basaba en un enfoque complementario, pero este equilibrio está cambiando, ya que la contribución de China al financiamiento de la economía de Estados Unidos ha disminuido en meses recientes.

En marzo de 2019, la proporción de activos financieros estadounidenses que China mantenía como parte del financiamiento externo total de los Estados Unidos volvió a los niveles mínimos registrados en junio de 2006.

La dependencia china de EU se está revirtiendo. China expande sus mercados.

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