El origen de la desigualdad

 

Por Mario Correa, Chief Economist en Scotiabank México. Vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF. (Las opiniones que se expresan en este texto no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, son responsabilidad exclusiva del autor).


¿Cuáles son las razones detrás de las diferencias entre los niveles de ingreso de las naciones? Ricardo Hausmann, director del Centro para el Desarrollo Internacional, dio respuesta a esta pregunta y otras más destacando las diferencias en la productividad de las sociedades, que a su vez se explica por la acumulación de conocimiento colectivo.


En la conferencia magistral que impartió en el marco de la Convención IMEF 2020, Ricardo Hausmann planteó inicialmente ¿qué está detrás de la desigualdad? Para hallar la respuesta retomó a Adam Smith y dijo que cuando escribió “La Riqueza de las Naciones” (1776), el país más rico era Holanda, que respecto al país más pobre del mundo era tal vez de cuatro veces más, y actualmente el más pobre es Malawi, y si multiplicamos su ingreso per cápita por cuatro llegamos al ingreso de Haití, y su multiplicamos el de este país por cuatro llegamos al de Marruecos, y si hacemos esto de nuevo llegamos a Polonia hasta llegar a Singapur con un ingreso de 256 veces mayor al de Malawi.

Otra referencia que dio para encontrar la respuesta fue el libro “Why Nations Fail?”, de Daron Acemoglu, que compara a Nogales Arizona con Nogales Sonora, cuya diferencia es notoria por culpa a las instituciones. Hausmann trasladó este ejemplo a los diferentes estados de México: “Guerrero tiene una productividad como la de Honduras. Si multiplico su productividad por dos tenemos a Sinaloa, y si nos vamos al otro extremo de esta escala llegamos a Nuevo León, con una productividad superior a la de Corea del Sur. Con las mismas instituciones federales, la misma situación macroeconómica, el mismo marco legal, se tienen diferencias abismales en productividad, lo que revela profundas diferencias en la adopción de tecnología”, dijo.

De la tecnología señaló que es como el Dios cristiano, es conocimiento, pero aparece de tres formas: una, herramientas (conocimiento incorporado), por ejemplo, no tengo que saber hacer un drone para utilizar un drone; dos, fórmulas, recetas, protocolos, algoritmos, rutinas, manuales, lo que da cuenta del conocimiento codificado; y tres, know how que solo existe en los cerebros y se mueve de cerebro a cerebro, pero muy lentamente. “Si uno conversa con Rafa Nadal, nos puede explicar perfectamente la técnica, pero no va a mejorar en nada nuestro juego de tenis. El know how requiere de gente que sepa hacer equipo. Tal es el caso de un piloto de avión, que sabemos que maneja el avión, pero para hacerlo requiere de los mecánicos, personal, etcétera. Malcolm Gladwell dice que para ser experto en algo se requieren 10 mil horas, lo que implica 13 años, de ahí que actualmente se requiera la unión de know how; en el siglo XIX, cada oficio era una actividad económica”.

Para dejar clara su exposición mencionó: “Pensemos en una familia de Ecuador que produce sus propios alimentos y tiene grandes conocimientos de know how para ello. Pero para hacer una computadora o un avión, no hay manera que una familia lo haga. Es más, normalmente se necesitan partes de diferentes países”.

Teoría scrabble del desarrollo económico

Hausmann mencionó que la complejidad económica puede verse con una referencia interesante, que llama la “Teoría scrabble del desarrollo económico” ya que, con una letra, solo se puede hacer una palabra; sin embargo, con cuatro letras se puede formar nueve palabras en inglés, y mientras más letras hay, más palabras se pueden producir: con 4-9, con 10-600, con 26 se puede hacer todo el diccionario.

La “Teoría scrabble del desarrollo económico” la referenció para exponer porqué Chiapas es pobre; en este estado el ingreso promedio es alrededor de 50% menor que el de los otros estados. Por lo tanto, surgió una nueva pregunta: ¿Son los chiapanecos o es el lugar?

Hausmann mencionó un estudio en el que se pudo ver que cuando un chiapaneco sale de su estado gana 50% más que en Chiapas y si un mexicano promedio sale de su estado gana alrededor de 10% más, por lo que, si se compara su ingreso al final la cantidad es muy similar. “Entonces, no son los chiapanecos, es el lugar, es Chiapas”, dijo Hausmann y agregó que la baja productividad no es culpa del chiapaneco, se explica porque en Chiapas no se tienen las condiciones para una mayor productividad. En Chiapas hay menos letras. Hay poca diversidad de letras. Los chiapanecos tienen la misma letra o una similar y no les permite hacer palabras largas”.

Añadió que buena parte del éxito científico en E.E.U.U.  se debe a la migración. “Es más fácil mover a los cerebros hacia donde se tiene el know how que desarrollarlo desde cero. México tiene pocos inmigrantes y esto dificulta la difusión de la tecnología”, expuso.

Partiendo de lo anterior, señaló a la desigualdad de productividades de las sociedades y países como el gran problema que ha dado lugar al surgimiento del populismo en muchas latitudes; sin embargo, para Hausmann el populismo no es la solución. “Hay una diferencia importante entre redistribución e inclusión (conectarte para que seas productivo vs. compensarte por tu exclusión). Las personas que reciben dinero porque han sido excluidos de las oportunidades no resuelve el problema”. De ahí que “el secreto del desarrollo es acumular letras y facilitar que las letras se junten. Facilitar el acceso, infraestructura, vivienda, desarrollo urbano. El retorno de migrantes equivale a la atracción de nuevas letras”; por lo tanto, un buen punto de partida es facilitar la inmigración.

Como ejemplo de lo anterior puso a las automotrices de Detroit que aprovecharon de la migración alemana con experiencia en la industria y el clúster textil de Bangladesh, uno de los mayores del mundo, que se explica por la migración de 150 coreanos que llegaron para trabajar en una planta de Daewoo. “En estos casos, estos nuevos saberes (letras) potencian una región que producía otras cosas, de otra forma. Las regiones prósperas son aquellas a las que llegaron migrantes. Es un círculo virtuoso”, concluyó Ricardo Hausmann quien también se desempeña como profesor de Economía del desarrollo en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard.

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